Poniendo límites

Siendo como es habitual la consigna de “poner límites al otro”, planteamos la importancia de establecer nuestros límites, de marcar hasta donde somos capaces de llegar, de reconocer qué somos capaces de hacer, y qué de ningún modo podríamos  plantearnos. A veces, estamos tan presionados por el SÍ, que el NO cuesta. Cuesta darlo y recibirlo.

Porqué cuesta tanto

A veces se trata de puro autoengaño, de ingenuidad pretendiendo llegar a lugares que no están hechos para nosotros. Otras de vergüenza, porque el decir: NO, nos deja expuestos mostrando nuestras debilidades (cuando digo: “yo puedo” pero “no puedo”). Y también está el miedo a las repercusiones, a no ser querid@/apreciad@, a salir del círculo de reconocimiento personal o social.

Aprender a decir no

Pero y si, conscientes de ser honestos y verdaderos con nosotros mismos, en un puro ejercicio de autoconocimiento y autoaceptación aprendiéramos a decir no bien dicho, con cuidado y sin violencia? pues entonces además, lograríamos aceptar los noes de los demás como algo sincero ante una propuesta, no ante mi persona, (algo que ya anticipaba el cuarto acuerdo tolteca: No te tomes nada de manera personal).

Entendiendo que el decir no se deriva del cuidado de una necesidad, se trata de contemplar lo que se dice sí cuando se dice no, “sí quiero jugar contigo en el patio pero no quiero que vengas el fin de semana a casa”; sabiendo que a veces habrá porqués explícitos: porque los fines de semana son los únicos días que tengo para disfrutar de mis papas juntos”. Y otras veces tendremos que leer entre líneas, sencillamente aceptando. Y así situar el que ese NO fue ante una propuesta concreta, no ante mí.

Hoy hemos abordado este tema a partir de la construcción de espacios efímeros con límites preestablecidos y modificados en base a diferentes dinámicas. La escucha empática, la comunicación asertiva, y la expresión inteligente son utilizadas para desvelar: ¿a que digo no, sé decir no, me respeto, establezco mis limites, lo hago sin violencia, con asertividad?

La palabra, el gesto y la sensorialidad

Últimamente, la mayor parte de las ocasiones, los chicos y chicas del taller vienen ansiosos de expresar, de comunicar con “iguales”, de trasladar su sentir desde la palabra. Lo que visto desde la lejanía pudiera pasar desapercibido, lo que para los adultos quizá no tenga la suficiente importancia, en el grupo y en este espacio de confort, toma forma en pequeños acontecimientos de lo habitual, reveladores y con significado.

La semana anterior se había generado una situación que me hizo pensar en la casa, en la escuela, en las barreras que est@s chic@s eluden, quizá porque están hartos de límites que según sus propias palabras les parecen excesivos. Es verdad que algunos se ven sobrecargados de responsabilidades y tareas que hacen que la percepción de los límites pueda verse afectada, tanto desde la mirada del adulto como de la de ellos mismos: “si son capaces de hacer ciertas cosas, son capaces de otras…” Obviando que cada edad tiene unas necesidades, un espacio de desarrollo, una relación con el juego y con la expresión.

Hemos hecho un trabajo de aterrizaje en lo cotidiano desde nuevas dinámicas y lenguajes, la palabra, el gesto y la sensorialidad se han dado la mano para propiciar la reflexión personal y el volcado en el papel, un ejercicio muy íntimo desde la individualidad y la posibilidad de anonimato. Habilitando el que después, en grupo, se conformara una red de información con mil interrogantes significativos relativos al día a día de cada un@:

Lo que me gusta de mi casa, de mi espacio, de mi habitación… Si duermo acompañada o no, y lo que eso genera… Mis hermanos, si los hay, lo que eso supone… Cómo colaboro en el hogar… Mi comunicación con mi madre y/o con mi padre…  Cómo hago cuando algo me “duele” o me molesta… Si me cuesta llorar. Para que vengo a Arteterapia… Lo que aprendo, cuando, dónde y con quién…  Si me rebelo ante mis profesores y porqué… Si me peleo, ¿a qué se debe… ? Si cuando estoy mal sé por qué… si tengo alguien a quién contárselo… Cuanto me duran mis mejores amig@s…  Si me cuesta estudiar…