Contar lo que sientes

En el cierre de la pasada sesión, una de las chicas expresó la necesidad de “aprender a contar lo que sientes“, algo que si bien habíamos abordado en otras ocasiones, no por ello dejaba de estar suficientemente integrado.

Distintas maneras de expresar

Aquello, y la experiencia individualizada con personas ajenas al grupo y con particularidades muy diversas, me hizo reflexionar una vez más en lo diferentes que somos, y en las distintas maneras que tenemos de expresar y trasladar lo que ocurre bajo cada una de nuestras carcasas.

De la necesidad de contar lo que a un@ le ocurre, existente en una gran parte de las personas, pasamos a los individuos que dicen no necesitan narrar su sentir. Lo que no quita que haya modos de expresarlo y hacerlo visible.

Hay personas que sueltan a quien más cerca tienen como se sienten, algunos son partidarios de dejarlo para los más confiables, otros se sirven de desconocidos. Los hay que estallan a la primera de cambio, los que lo ocultan bajo un correcto caparazón, quienes lo alimentan hasta que también algo que colma el vaso les hace explotar… Quienes buscan el momento y quienes no. Otros transforman su angustia, se centran en una actividad y van diluyendo poco a poco su desazón. Los hay que hacen deporte. Y los que no quieren verlo. Incluso algunos olvidan lo que les pasa.

Trasladar de modo asertivo

Tanto si tienes un modo consciente de trasladar tu sentir como si no lo tienes, te vas a encontrar con situaciones que trasladar de modo asertivo ante el otro tu estado emocional va a ser necesario y fundamental, y es con todo esto con lo que hemos trabajado en nuestra sesión.

Hemos utilizado unas cajitas de papel como contenedores de los diferentes sentires para expresar los modos de cada un@ de manera anónima; abordando todo lo expresado desde la vivencia grupal. Nuestro objetivo, contar BIEN lo que sientes:

  • Identificando tu emoción
  • Siendo sincer@
  • Haciéndote cargo de ti, de lo que te ha generado lo que sientes
  • Buscando el momento
  • Expresando en primera persona
  • Escuchando de modo inteligente
  • Integrando el sentir del otro
  • Reformulando tu sentir

Mi emoción al proyectarme

Con la excusa de Halloween y toda la locura asociada a un evento de origen pagano, más tarde asociado a la religión, y finalmente recuperado por la sociedad de consumo… Planteamos un ejercicio que sigue ahondando en nuestro recorrido emocional y que hoy, utilizando el juego de la máscara y del disfraz, la excusa de la transformación, nos sumerge en un juego de autorreconocimiento y perspectiva, partiendo de ¿quién soy? para aterrizar en ¿quién podría ser?

Es significativo como con trabajos más introspectivos, en ocasiones nos hemos encontrado con deseos, proyecciones de personalidad muy particulares que no siempre se reconocen  cuando el ejercicio se hace visible ante el grupo. Incluso habiendo vínculo y confianza, hay ciertas cosas que no se muestran al otro de manera abierta, mensajes que no obstante quedan desvelados entre gestos e imágenes.

Ante la pregunta de “si no fueras tú, quien desearías ser” sigue una respuesta mayoritaria que se contagia al verbalizarla: “yo no quisiera ser otra persona que yo mism@”. Es muy positiva la afirmación y el auto-empoderamiento, elementos que  impulsaran el tránsito por los recorridos vitales de cada uno y cada una… pero puede haber distorsión. A continuación, ante el nuevo interrogante, se suceden respuestas más variopintas y no obstante reveladoras de la personalidad de cada un@:  “si solamente, durante un día, pudieras ser otro ser ¿quién serías?”. L@s chic@s responden que super héroes y animales. Sería desacertado considerar estas expresiones fuera del contexto en el que se dan, pero no dejan de ser elementos que suman y contribuyen a trazar un retrato de la personalidad, con los anhelos y sueños de cada un@.

 

Mi emoción cuando me duele

Hoy abordamos la emoción que siento cuando algo me duele, cuando algo me hace daño. Fue hermoso el intercambio de historias, gestos, trazos y palabras desde el respeto y la conexión, más allá de los caracteres y realidades de cada una.

Procesos y resultados desiguales

Las dificultades y problemas que los adultos “sufrimos” cada día, pueden llegar a resultarnos de un gran peso. El corazón y la cabeza no siempre van de la mano, y alinear nuestras prioridades y entrenar las herramientas de que disponemos para “colocarlo todo” de la mejor manera posible, es una tarea cotidiana de procesos y resultados desiguales.

En paralelo, la densidad de las contrariedades de los adolescentes, si bien nos pueden resultar muy lejanas e incomprensibles; para ellos pueden llegar a tener una carga que en ocasiones supera la de los mayores.

Cómo vivimos lo que nos ocurre

No se trata tanto del hecho objetivo, sino más bien de cómo vivimos lo que nos ocurre, cómo nos situamos y como lo abordamos.

Muchas veces el problema es que medimos las cosas y las dificultades según nuestros parámetros. Por eso la empatía es tan rara, ¿cómo ponerme en tu lugar si estoy condicionado por mi esencia, mi trayectoria, mi sistema de creencias? ¿cómo ponerme en tú lugar si sigo en mi lugar?

Los pasos más sencillos pasarían por: Entender- Aceptar-Abrazar. Pero ¿qué ocurre cuando no entiendo? pues que solo queda aceptar y abrazar, desde la autenticidad. Colocarnos verdaderamente en la realidad del otro, sintonizando con su pena y su dolor, y para eso hay que olvidarse de un@ mism@ y querer mucho.

 

Recuerdo y emoción

Continuando nuestro recorrido a través de las diversas facetas de la emoción, hemos utilizado como punto de partida, el anclaje que supone la imagen de una vivencia del pasado que resultó significativa.

La fotografía que cada participante ha elegido, ha contribuido a preservar ese recuerdo de una experiencia destacada, la mayor parte de las veces grata, pero no exclusivamente. Casi tod@s l@s chic@s se han remontado a vivencias amables, facilitando al recuerdo el permitirnos volver a reproducir en el presente momentos de felicidad del pasado. Solemos elegir lo que nos gusta.

Aún así… también podemos decantarnos por lo que nos impacta, o lo que todavía está por superar. Algun@s participantes optaron por imágenes que les recordaban momentos contradictorios, situaciones que dejaron otro tipo de huella, en muchas ocasiones desvelando circunstancias aún por cerrar.

Ley de la buena forma

De nuevo, el recuerdo ha generado una emoción a la que cada uno ha dado forma y color. Esto me lleva a la “ley de la pregnancia o de la buena forma” de la Gestalt. Uno de los principios fundamentales de la percepción para el mundo Gestalt es esta ley que afirma la tendencia de la experiencia perceptiva a adoptar las formas más simples posibles. Las partes de una figura que tiene “buena forma” o que indican una dirección o destino común, forman unidades autónomas en el conjunto. Esta ley contempla la presencia de figuras que pueden generar aparentes confusiones, pero donde prevalecen sus propiedades de “buena forma”.

Todas estas expresiones, sumadas a las anteriores y a las que vendrán, surgidas de nuestra manifestación emocional ante diferentes situaciones, junto la interpretación de cada niñ@, visible a través de su escritura, las iremos hilando, estableciendo una conexión con cada vivencia emocional, desvelando como nuestras emociones repercuten en la construcción de los sentimientos de cada un@.

La emoción en la que me detengo

Cada momento, cada lugar y cada circunstancia, nos coloca ante una emoción distinta. Hoy nos hemos trasladado a una situación significativa que nos generó una emoción concreta. Por el camino, nos hemos encontrado con varias emociones, poco a poco hemos ido descartando las que menos peso tenían, hasta irlas reduciendo a una, en la que me he detenido, la más potente. Nos hemos centrado en lo que provocó esa emoción, en lo que sentí en ese momento, y tras visualizarla, y le hemos dado forma y color.

Hemos averiguado cómo me llega, de qué modo transita a través de mí, y qué huella me deja mi emoción. Todo ello, siendo parte del grupo, pero situando cada uno su emoción de manera individual, decidiendo si -en ese momento- deseo compartir o no su significado. Este trabajo formará parte de un tejido de emociones que convergerá en un emociómetro plural.

Para llegar a este lugar, hemos planteado un ejercicio de respiración-meditación activa con los ojos vendados, inspirado en técnicas ancestrales de respiración y regulación de la energía vital.

Pranayana como inspiración

La respiración es una función fisiológica directamente relacionada con el prana o energía vital, además de ser un puente entre el cuerpo físico y la mente. Los adolescentes de nuestro tiempo están demasiado habituados a prácticas que no tienen en cuenta la conexión entre lo mental, lo físico y lo espiritual, con esta dinámica iniciamos un recorrido que ayudará a centrarles en sus procesos para luego ser más conscientes y equilibrados en su forma de situarse ante su entorno.

Con la base del pranayana (conjunto de técnicas que regulan el proceso respiratorio), hemos practicado un ejercicio de respiración alterna equilibrante, que incorpora ritmos concretos en cada una de las fases respiratorias. Ha habido muchas risas nerviosas y la lógica desconfianza al estar con los ojos cubiertos. Finalmente, hemos conseguido aislar la emoción y el pensamiento inmediato centrándonos en la experiencia.

Arteterapia y pens. creativo. La emoción inmediata

Nos parecía importante el contacto directo con los progenitores de los participantes del taller. La toma de consciencia de lo que es el Arteterapia, de lo que hacemos en el espacio que cada semana reúne a este grupo de adolescentes que si bien quiere divertirse, viene a hacer otras cosas, porque de eso precisamente se trata: de conocerse mejor, de relacionarse mejor, de quererse más, de comunicar y expresar asertivamente, de canalizar de modo adecuado las emociones, de resolver el conflicto

La respuesta hasta el momento de tan solo madres, ha ratificado esa realidad que venimos constatando hace tiempo de que en algunas zonas, en algunos ámbitos, la educación familiar sigue recayendo en las mamás, con todo lo que eso conlleva, tanto para l@s que cuidan como para l@s que son cuidad@s.

La emoción inmediata

El primer día de actividad después de un larguísimo verano, es siempre muy especial.Tras la lógica excitación por el reencuentro, y el hecho de sentirse un poco intimidado cuando es tu primer día, nos hemos sumergido en el abordaje de la emoción inmediata, el modo de identificarla y plasmarla, y las maneras de comunicarla al otro.

Nos hemos detenido en lo importante que es situar a cada emoción donde le corresponde, y la necesidad de tener cuidado en no quedarnos anclados en la emoción que ahora me embarga, hasta el punto de hacer que se convierta en pensamiento y alimente creencias.

Mi emoción es una brújula que me indica senderos por los que circular; pero decidir por dónde voy y como construyo mi pensamiento, es algo que requiere un esfuerzo, y que es muy personal y precisa de perspectiva, de ver las cosas con distancia. Algo que seguiremos abordando en sucesivas sesiones.

También hemos iniciado un ejercicio de autorreconocimiento de nuestro cuerpo, a partir de la autofotografía, con el que continuaremos investigando.

Finalmente, el acuerdo de compromiso con ell@s mism@s y con el grupo ha formado parte de un acto de autorresponsabilidad individual y colectivo.

Mente y emoción. Un paseo por un terreno poco previsible

Insistencia en la escucha, atención al”desdoble” que supone escuchar nuestra emoción y escuchar nuestra mente.

La emoción es la que llega primero, impulsiva, colonizadora, alertando de lo que pasa en ese momento y poniendo en marcha todos los mecanismos disponibles para la acción, acción activa o pasiva, acción de estar arriba, o de estar abajo. Cuando estamos arriba, es todo genial, no hay preguntas. Las preguntas surgen cuando estamos abajo:”¿por qué me pasa esto?”,”¿por qué me siento así?”,”¿por qué estoy mal?”,”¿por que tengo esta energía?“,”¿cómo la cambio?”,”¿cómo salgo de aquí?”. Y muchas veces no hay respuestas, y es que el auto-bloqueo impide que las respuestas fluyan… Por eso cuesta tanto salir de esas situaciones, porque la fuerza de arrastre es tan potente que cada vez nos sentimos más absorbidos por las arenas movedizas de nuestro malestar, que nos arrastran y arrastran hasta lo más profundo… y el caso es que aunque estas emociones a veces, no nos gusten, están ahí para mostrarnos algo, muchas veces para enseñarnos, y es posible que cuando resulten tan insistentes sea porque algo se nos está escapando una y otra vez, algo que es importante y que todavía no hemos integrado convenientemente.


Las llamadas emociones negativas, las que nos duelen, son el contrapunto de las positivas las que son cómodas y bienvenidas. Vivimos un mundo tan volcado en el placer y el confort que lo que nos incomoda lo rechazamos con fuerza, y resulta que eso también forma parte de nuestra existencia, de la vida, del aprendizaje… Aprender a convivir con ello, a situarlo, a que el dolor no se convierta en sufrimiento es todo un aprendizaje y una tarea.

Personalmente me sirve tomar consciencia de la riqueza que entraña canalizar esas energías a través de los procesos creativos; los grandes poemas y las piezas de música que más me han”tocado” tienen su origen en la tristeza que embargaba al autor, y su continuidad en como transmutaba esa emoción desde la expresión.


En paralelo, la mente, que siempre está, a veces agazapada, atenuada en ocasiones, y otras en primera línea. Conteniendo, frenando, delimitando. Poniendo orden, o precipitando. Ese”pepito grillo” que puede llegar a ser tan incómodo y que también nos resulta tan conveniente cuando argumenta a nuestro favor.


Somos cuerpo y emoción, y en ese cuerpo hay mente, no podemos negar a la mente por muy emocionales que queramos ser, ni tampoco alimentar lo que nos hace sentirnos mal… Se trata de articular un complicado juego de equilibrio para que la emoción emerja, nos hagamos cargo de ella, la situemos y con una razonable distancia la mente se ponga a trabajar. Al final no se trata de un pulso, solo de un paseo por un terreno poco previsible.


Arteterapia. Ocupando mi lugar IV.
Ejercicios de dramatización y teatralización de la escucha. Casa San Cristobal.