Autorreconocimiento y abrazo

Construcción personal

Enlazando con el trabajo realizado en base al autoconcepto, seguimos indagando en el autorreconocimiento tomando nota de la percepción ajena y la propia. Pasamos de las zonas de luz a las zonas de sombra. Lo que más nos gusta de nosotras mismas y lo que menos, lo que aceptamos y lo que decidimos empezar a cambiar. En esta ocasión el Mito de Narciso es un excelente hilo conductor que nos acompaña con todas sus connotaciones.

El mito de Narciso y Eco

De esta historia extraemos la figura protectora de la madre que trata de confundir al destino manteniendo al hijo al margen del entorno (error). El joven (Narciso) que se ama a sí mismo viendo exclusivamente sus partes de luz y que tan solo recoge las percepciones positivas de los demás respecto a su persona, (de ahí el concepto de Narcisismo). La ceguera del entorno que perdona la arrogancia del muchacho ante su belleza (atención a los halagos excesivos). El protagonista (Narciso) se quiere pero no se conoce realmente (alta autoestima y bajo autoconcepto), se estanca en sí mismo volviéndose cruel (arrincona a la vulnerable Eco), y se vuelve dependiente de los halagos de los demás.

El collage y el dibujo son la base para elaborar nuestro Cuaderno de luz y sombra, donde van tomando forma mis zonas oscuras y mis pequeños objetivos.

Al final, rescatamos la interpretación de que el amor solo florece en ámbitos en los que prevalece la entrega consciente de todas las partes. Y es que si no nos valoramos como auténticas personas no podremos confiar en el amor de los demás y tampoco ofrecerles el nuestro. Es preciso que sentirnos especiales y queridos en relación a quiénes realmente somos, no en base a fantasías idealizadas.

Saber quienes somos (I). Con mi mirada

Cuando hablamos de autoconcepto nos referimos al concepto que una persona tiene de sí misma (algo distinto a la autoestima -el amor que se tiene por un@ mism@-), nociones diferentes aunque muy relacionadas.

El autoconcepto puede ser realista o todo lo contrario. La cuestión es que si realmente sabemos quienes somos, podremos saber de qué somos o no capaces, cuales son nuestras fortalezas y debilidades, qué compromisos o no podemos asumir; y a partir de ahí decidir qué queremos abordar en nuestro proceso de crecimiento personal.

Para tener un buen autoconcepto lo primero que hay que hacer es conocerse muy bien. Cuando nos valoramos de modo demasiado positivo hablamos de personas narcisistas, que se creen con cualidades excepcionales y muy por encima de los demás. En este caso el autoconcepto se distorsiona, porque nadie está por encima de los otros, todos tenemos puntos fuertes y débiles.

También puede ocurrir que seamos excesivamente autoexigentes y nunca estemos conformes con nosotr@s mism@s, lo que supondrá un autoconcepto negativo. Es importante no dejarse arrastrar por ninguno de los dos porque, nos va a perjudicar a nosotr@s mism@s, y  dado que nos construimos como individuos sociales va a influir negativamente en nuestras relaciones.

Así pues se trataría de conocerse lo mejor posible; para ello hoy nos hemos preguntado cómo nos percibimos verdaderamente desde: el gesto en el espacio, la plástica (el dibujo y el collage), y la palabra.

En paralelo, se han abierto puertas relativas a cómo nos gustaría ser, y la expresión de cómo nos perciben los demás ha empezado a manifestarse. En nuevas intervenciones profundizaremos en este ejercicio de identificación de identidad.