Recurrente ansiedad

Que hables de ella, que la representes, que trates de “manejarla”… no significa que la elimines del todo. Y es que la ansiedad suele ser recurrente. Por eso hoy hemos retomado este estado mental tan incómodo y habitual, al menos entre adolescentes.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es algo común; to@s la hemos “sufrido” en alguna ocasión. Como mecanismo adaptativo puede resultar funcional, y hasta ser positiva. Sin embargo, cuando se activa de modo alterado, genera problemas de salud, lo que en vez de adaptarnos, nos incapacita.

En tanto mecanismo positivo hablamos de un sistema de alerta ante situaciones amenazantes que nos activa, mejorando nuestra capacidad de anticipación y respuesta. Es entonces cuando nos impulsa a tomar medidas frente a riesgos y amenazas, evitándolas o reduciendo las consecuencias.

Suele aparecer:

  • Ante la pérdida (perder lo que tenemos nos genera ansiedad).
  • Ante los obstáculos (cuando algo dificulta el alcance de nuestros deseos).

La “mala” ansiedad

– TAG,Trastorno de Ansiedad Generalizada: preocupación excesiva y recurrente ante cosas o circunstancias.

– TOC, Trastorno Obsesivo-Compulsivo: pensamientos, ideas o imágenes intrusivas que obsesionan haciendo que la persona realice “acciones compulsivas” para reducir el malestar.

– Trastorno de pánico, sensación de muerte o de quedarse sin aire.

– TEPT, Trastorno por Estrés Postraumático: estrés psicológico provocado por una situación traumática.

– Fobias:

   … Fobia social: miedo irracional ante situaciones de interacción social.

   … Agorafobia: miedo irracional a estar en espacios abiertos.

   … Fobias específicas: miedos irracionales a estímulos, situaciones, objetos, insectos…

Como abordarla

  • Transforma tus pensamientos negativos, tus miedos irracionales. Aprende a identificarlos (suelen ser automáticos y poco conscientes). Identifica tus “pensamientos trampa”, y recoge en paralelo tus “pensamientos salvadores” (racionales y realistas), como antídoto de los otros.
  • Acepta tu ansiedad, ríndete y transfórmala en vez de luchar contra ella, porque eso genera más ansiedad. Presta atención a los síntomas y no juzgues. Práctica la meditación, mindfulness, diferentes formas de relajación. Expresa con otros lenguajes, cambia el foco. Recuerda que tu aumento de tolerancia a las emociones negativas supone un aumento en tu calidad de vida.
  • Enfrenta y supera tus miedos. Exponte, prueba, juega, no te rindas. La exposición es parte fundamental para superar la ansiedad. Solo cuando te demuestras a ti mism@ que eres capaz de enfrentar las situaciones, tendrás la seguridad y la confianza para sentirte bien.

En la sesión de hoy, utilizamos plastilina para expresar diferentes modos de ansiedad. Hicimos un trabajo con la prosa, e iniciamos unos mandalas transformadores.

 

La frontera de mis sueños

El tema de los sueños, recurrente en el taller, forma parte de la narrativa cotidiana de muchas personas. En esta ocasión, la demanda llega a través de una de las participantes del grupo, quien a raíz de una película (Si no despierto) nos traslada sus  interrogantes.

Planteo al grupo visionar la película en casa, y utilizamos ese detonador cinematográfico para adentrarnos en senderos de tránsito innabitual:

¿Dónde se traza la frontera entre mis sueños y mi realidad?

¿Qué quiero que ocurra, qué parte es de mi inconsciente y qué de mi consciente?

¿Qué margen de elección tengo en ello?

¿Qué puedo cambiar cuando me despierto?

Perder la esperanza para encontrarla de nuevo

Hay un trasfondo en la película en el que se plantea la importancia de nuestras acciones, lo que es verdaderamente significativo, y lo que podemos hacer (o no), al respecto.

La diferencia entre lo qué haríamos si fuera el último día de nuestra vida (algo que solemos reprimir en nuestro cotidiano), y lo que realmente hacemos. El Día de la marmota apuntaba también una reflexión interesante al respecto, abriendo la puerta a múltiples interpretaciones: ¿Qué hacemos en este mundo? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿qué da sentido a mi vida?

En ambas películas “el punto” es que cuando una secuencia de lo cotidiano se repite una y otra vez, nos hace pensar. Puede ocurrir que empecemos por modificar ciertas acciones y/o comportamientos en un sentido, y nos demos cuenta que eso no nos lleva a la felicidad, lo que puede impulsarnos a variar el rumbo. En cierto modo, un perder la esperanza para poder encontrarla de nuevo.

La reflexión sobre nuestro presente, nuestro pasado y nuestro futuro, nos hace conscientes de cómo podemos hacernos cargo, de cómo tenemos una capacidad de maniobra que facilita que contribuyamos a cambiar el ritmo de las cosas en línea con lo que queremos. El libre albedrío es posible.

Símbolos bordados

Sobre todo esto, hoy hemos hecho un ejercicio de introspección, identificando símbolos sencillos que recogieran la conexión con el mundo soñado de cada un@. Técnicamente, las chicas han dibujado y/o elegido iconografías asociadas a sus sueños, las hemos trasladado al papel y de ahí a la tela, para finalmente recorrerlas con hilos de bordar.

 

Figuras de dependencia

Me llama la atención las veces que escucho opinar con ligereza respecto a las relaciones de los demás, poniendo el acento en las que se consideran modos de dependencia emocional… ¿con qué criterio, con qué conocimiento, desde qué punto de vista?

Existen muchas figuras de dependencia en nuestro entorno, al fin y al cabo somos gregarios, sociales e irremisiblemente dependientes del otro; siento que en ocasiones de manera orgánica y saludable, otras de modo enfermizo.

¿Te has parado a pensar de quién dependes realmente ¿por qué? ¿de qué modo? 

¿Te has detenido a analizar cómo son tus vínculos, tus apegos, tus dependencias y si fuera el caso tus codependencias?

Hoy nos hemos sumergido en este apasionante territorio desde varios enfoques; mediante ejercicios de visualización y presencia plena, construcciones de madera, dinámicas de grupo y expresión plástica con pinturas al agua.

Tipos de vínculo

Partiendo del concepto de vínculo (relación inmaterial entre personas), hemos continuado con el apego (aprecio o inclinación especial por algo o alguien), hemos llegado a la dependencia (situación de quién depende de otr@s).

Nos hemos centrado en los diferentes modos de llamar al vínculo, y la expresión de lo que hay tras ello:
vínculo afectivo adecuado: el dar y recibir equilibrado, propio del “amor sano”.
vínculo afectivo deficiente: cuando se es incapaz de establecer lazos con otras personas.
vínculo afectivo exagerado: también conocido como “dependencia emocional“, expresada en una excesiva necesidad del otr@, en la búsqueda de compensar carencias afectivas, que puede desembocar en codependencia: una desproporcionada preocupación por el otr@, que nos hace estar fuera de nosotros mismos.

Dependemos emocionalmente

Todos ellos, estados difíciles de identificar, porque “la vara” que utilizamos para medir nuestras implicaciones emocionales es diferente a la que utilizan los demás, porque no es lo mismo ser parte, que observar las vida de l@s otr@s desde la atalaya.

Con todo, creo que en una u otra medida, a lo largo de nuestra vida, todos dependemos emocionalmente de una o varias personas (si no viviríamos en islas desiertas). La clave es mantener el equilibrio interno, directamente relacionado con las necesidades, la voluntad, la dependencia propia y ajena.

 

Plástica confianza

La confianza es uno de los elementos más importantes en la construcción de la persona, es la base de nuestras relaciones personales, profesionales y sociales. Por eso es tan importante tenerla, tan difícil conseguirla y tan fácil perderla.

La confianza social

La confianza social parte de la percepción que tenemos de que la mayoría de las personas tienen buenas intenciones, son respetuosas y honestas, algo que me trae a la mente a J. J Rousseau: “el hombre es bueno por naturaleza” (es la sociedad la que le corrompe), frente a la afirmación de Hobbes: “el hombre es un lobo para el hombre”.

Lugares difíciles de sostener

Entre ambos, todo un mundo de matices y posibilidades, de personas confiables o no, y de circunstancias que nos impulsan a remar en uno u otro sentido (confiar o desconfiar), condicionados: por lo que puede o no ocurrir, por desconocimiento, por el miedo al conflicto, por la dificultad en abordarlo, por ignorancia, por la diferente visión y proporción de las cosas, por experiencias pasadas… Elementos que hacen fluctuar nuestra credibilidad y que nos sitúan en incómodos y a veces lugares difíciles de sostener.

Confiar en nosotros mismos y en los demás

La vida está llena de retos e incertidumbres ¿Qué podemos hacer si todo resulta demasiado inseguro? Lo primero, confiar en nosotros mismos, en nuestra fortaleza y poder de adaptación, en nuestra capacidad de responder a los desafíos. A continuación, confiar en los demás.

Sabiendo que todos somos imperfectos, que podemos fallar igual que nos pueden fallar. Siendo realistas con nuestras expectativas. Comprendiendo. Dándonos y dando nuevas oportunidades. Perdonando. Aceptando y volviendo a intentarlo. Todo un aprendizaje en el que el ensayo/error están a la orden del día.

Hoy hemos hemos recurrido al mito de Orfeo y Eurídice y la necesidad de confiar. Y hemos expuesto diferentes situaciones en las que los modos de confiar han tomado forma mediante plastilina de colores, ilustrando las relaciones que tejemos con nuestro entorno.

La expresión más allá de la palabra

Expresar lo que tenemos en la cabeza, lo que realmente queremos trasladar, mostrar, comunicar… es algo que para algunas personas sigue suponiendo un desafío diario. La conexión entre lo que siento y lo que pienso, y en tercer lugar la expresión de ello, es algo que no siempre se corresponde.

El darnos cuenta y el contar con el feedback del otro respecto a lo que ha entendido es fundamental para tener una buena comunicación. Hoy hemos trabajado con la expresión mas allá de la palabra, con todos esos modos que tenemos de comunicar y trasladar lo que de verdad tenemos dentro y queremos exteriorizar.

Aprendiendo a expresar

Y lo hemos hecho desde la respiración consciente, la vocalización pautada, el juego de los trabalenguas, la visualización positiva enfocando lo que queremos que ocurra (que el receptor entienda perfectamente nuestro mensaje). Hemos grabado las diferentes formas de expresar y hemos escuchado con atención y con sentido crítico, situándonos en el otro lado. Hemos abordado la organización de las ideas, la escucha activa… todo ello elementos con los que seguir practicando.

Hemos expresado con el gesto, la mirada, la corporalidad y la plástica. Nuestros soportes han sido carcasas de CDS, y nuestras herramientas: pinceles, esponjas y muñequillas expresando con colores y texturas, en un ejercicio de extensión de la comunicación más allá de la palabra.

Claves

Y recuerda, cuando tengas que comunicar:

  • Cuida tu presencia: postura erguida, estar en el aquí y el ahora.
  • Muestra  cercanía, interactúa, busca el contacto visual. Genera confianza, siente aprecio por los que te escuchan. No ocultes tu vulnerabilidad y posibilita la identificación.
  • Entrena tu seguridad, ensaya, muestra aplomo y confianza. Huye de lo perfecto. Habla de cosas que conoces, cosas en las que crees. Prepárate. Ve con calma, llega a tiempo, habla despacio y no tengas prisa por salir corriendo.

Encajar la crítica

Está presente, forma parte de nuestras relaciones. Con mejor o peor intención es difícil dejar de opinar sobre lo qué piensan y/o hacen los demás, y sobre cómo lo hacen

Y también nos llega la crítica ajena, los comentarios de los otros, la mirada externa ante nuestras formas de pensar y actuar.

Con eso y con todo:

¿Qué es ese gigante inmenso llamado crítica?
¿Por qué criticamos?
¿Cuándo y porqué nos sentimos criticados?
¿Qué hacemos cuando nos critican?
¿Cuántos modos de críticas hay?
¿Qué proyectamos cuando criticamos? 

La crítica afecta al comportamiento general de la persona, por eso es tan importante saber abordarla y convertirla en un instrumento de mejora: encajar la crítica. Para ello hoy hemos transformado pequeñas cajas de cartón, a base de aplicaciones de elementos naturales, personalizando pequeños receptáculos de la crítica propia y ajena.

Tipos de crítica

La crítica ofensiva/destructiva. Se enfoca en anularnos, no ayuda y puede ser demoledora.

Por el contrario, la crítica constructiva es muy enriquecedora, pone de manifiesto nuestros puntos débiles como una oportunidad para mejorar. Se trata de saber situarla y encajarla.

De cualquier modo, con una u otra es muy fácil sentirse atacados, ponerse a la defensiva y contra-atacar.

Hoy hemos abordado la crítica y los diferentes posicionamientos.

Cómo actuar ante la crítica:

1-Cuando sea ofensiva/destructiva: pasa de ella. Evita el enojo, el enfrentamiento, la negación, la oposición, el rechazo. Evita atrincherarte, porque te quedarás en lo negativo.

Cálmate. Respeta sin confrontar. Mantente distante y modifica tu rumbo. Recuerda: esta crítica no aporta, no sirve para nada, nace de la frustración, por eso lo mejor es ignorarla.

2-Cuando sea constructiva, pregúntate: ¿Habla de mí o habla de él/ella, cuánto me conoce esta persona? Averigua si es real.

a) Si no es cierto, ignórala. En muchos casos las críticas que conllevan afirmaciones categóricas generan prejuicios que se perpetúan en el tiempo y no son verdad. Trata de que no te afecten.

a) Si lo reconoces, descubre si quieres y/o puedes cambiar. Escucha y acepta parte de responsabilidad. Incorpora la posibilidad de ser flexible y cambiar. Asúmelo y ponte a ello. Siempre te hará crecer.

Vencer la pereza

Siempre me ha impresionado el significado del trabajo plástico de Judith Scott, una mujer que logró expresar su complejo mundo interior eligiendo objetos, forrándolos y envolviéndolos en lana. Y es con esa premisa creativa que hemos utilizado ramas y cortezas de árboles secos, junto a bobinas de hilos y lanas de colores para dar forma al contenido del taller.

Los diferentes compromisos personales que se vienen asumiendo en las sesiones pueden parecer sencillos pero resultan de un calado importante cuando nos damos cuenta que para lograr su consecución se requiere de compromiso y constancia. Proponerse superar un reto un día puede ser relativamente fácil, ahora, mantenerlo en el tiempo es un ejercicio que al iniciarse suele necesitar de unas cuantas herramientas, entre ellas, las que nos ayudan a vencer la pereza.

Seguro que os suena aquello de: “No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”
Cuando la pereza se posiciona, (mmmm q pocas ganas, no lo haré, lo dejo para luego, para mañana… y cuando llega el momento seguimos posponiendo). Tantas buenas intenciones, y tanta procastinación… Hoy hilamos algunas claves para vencerla.

Claves para vencer la pereza

Crea hábitos. Automatiza tareas, empieza poniendo disciplina (al principio costará), y luego conviértelo en natural.
Evita hacer las cosas a medias. Cuando estés cansado, descansa. Céntrate de lleno.
Averigua tú motivación. Activa tu motor. Descubre porqué es importante para ti. Porqué has de hacerlo cuanto antes.
Atiende tu cerebro:
1- Facilita las cosas en tu mente. Elimina los exagerados impedimentos mentales cuando te propongas hacer algo.
2- Engaña BIEN a tu cerebro. Empieza la acción y retrasa la emoción. Dite que vas a hacer esa acción que tanto te cuesta solo un minuto. Cuando empieces a hacerlo vas a continuar porque lo más difícil es empezar. Inicia lo antes posible, no aplaces.
3- Póntelo fácil para la acción. Estructura tu vida, tu entorno y tus actividades. Diseña microacciones. Comprometeté ante los demás.

Contar lo que sientes

En el cierre de la pasada sesión, una de las chicas expresó la necesidad de “aprender a contar lo que sientes“, algo que si bien habíamos abordado en otras ocasiones, no por ello dejaba de estar suficientemente integrado.

Distintas maneras de expresar

Aquello, y la experiencia individualizada con personas ajenas al grupo y con particularidades muy diversas, me hizo reflexionar una vez más en lo diferentes que somos, y en las distintas maneras que tenemos de expresar y trasladar lo que ocurre bajo cada una de nuestras carcasas.

De la necesidad de contar lo que a un@ le ocurre, existente en una gran parte de las personas, pasamos a los individuos que dicen no necesitan narrar su sentir. Lo que no quita que haya modos de expresarlo y hacerlo visible.

Hay personas que sueltan a quien más cerca tienen como se sienten, algunos son partidarios de dejarlo para los más confiables, otros se sirven de desconocidos. Los hay que estallan a la primera de cambio, los que lo ocultan bajo un correcto caparazón, quienes lo alimentan hasta que también algo que colma el vaso les hace explotar… Quienes buscan el momento y quienes no. Otros transforman su angustia, se centran en una actividad y van diluyendo poco a poco su desazón. Los hay que hacen deporte. Y los que no quieren verlo. Incluso algunos olvidan lo que les pasa.

Trasladar de modo asertivo

Tanto si tienes un modo consciente de trasladar tu sentir como si no lo tienes, te vas a encontrar con situaciones que trasladar de modo asertivo ante el otro tu estado emocional va a ser necesario y fundamental, y es con todo esto con lo que hemos trabajado en nuestra sesión.

Hemos utilizado unas cajitas de papel como contenedores de los diferentes sentires para expresar los modos de cada un@ de manera anónima; abordando todo lo expresado desde la vivencia grupal. Nuestro objetivo, contar BIEN lo que sientes:

  • Identificando tu emoción
  • Siendo sincer@
  • Haciéndote cargo de ti, de lo que te ha generado lo que sientes
  • Buscando el momento
  • Expresando en primera persona
  • Escuchando de modo inteligente
  • Integrando el sentir del otro
  • Reformulando tu sentir

Querer bien

Hemos arrancado la sesión tomando como referentes grandes mujeres de la historia que han sufrido desamor, algo que pienso, es consustancial al ser humano: Zenobia Camprubi, Camille Claudel, Emilie du Chatelet, Elena Garro, Martha Gellhorn, Lee Krasner, Hedy Lamarr, Mileva Maric, Mary Moffat, Gabriele Munter, Zelda Sayre…

A partir de ahí, alternando corazones enteros y corazones rotos, hemos plasmado lo que cada un@ ha identificado como: “amor” (querer bien), ausencia de amor y “desamor” (apego/querer mal) en base a situaciones expuestas mediante palabras, frases y dibujos.

Después, las chicas han expresado unos cuantos modos de entrenar prácticas sanas en nuestras relaciones afectivas:

Ser clar@ y transparente. Se trata de expresar abiertamente el sentimiento y el pensamiento. Evitar lanzar indirectas. Verificar que el otro me ha entendido. Debería de prevalecer la escucha sin juicio y el apoyo ante los problemas de la persona a la que queremos.

Mi sentir es mío y también mi responsabilidad. Evita la culpa contigo y con el otro. La culpa es un veneno que nos han inoculado malsano y que solo hace daño. Frente a ello: asume tu responsabilidad y ten cuidado con la idea de sacrificio.

Controlar los “celos amorosos”. Los celos existen, son parte del ser humano. Venimos de una historia que nos enseñó que podían significar una muestra de afecto, PARA NADA. De ahí hemos pasado a negarlos y crucificarlos. La propuesta: aceptarlos y manejarlos, que no nos dominen, que no nos nublen el pensamiento, que sean un motor y una oportunidad. La confianza es la base de cualquier relación.

Evita reprochar continuamente. Los problemas han de abordarse individualmente a menos que estén realmente conectados. Entiende, acepta, perdona, olvida. Lo que pasó, pasó.

Atención al chantaje emocional consciente e inconsciente. Activa alarmas para que si caes en él no te arrastre. No estar de acuerdo con algún aspecto del otro es normal, hasta puede ser positivo. Cada mujer y cada hombre debe decidir cambiar o no, y si fuera el caso decidir lo que cambia y lo que no. Las personas cambiamos, pero no estamos aquí para cambiar a nadie.

Cuidado con comprar el bienestar de la relación. Los regalos son bienvenidos, pero no pueden ser una vía de escape a las dificultades.

Recuerda que es estupendo querer mucho, más lo primero, es QUERER BIEN.

La toxicidad del desamor

Arrancamos esta nueva sesión con un ejercicio de construcción de identidades femeninas, que plásticamente supone la creación de perfiles de diferentes mujeres a base de Goma Eva. Ello nos sumerge en nuestra cotidiana: “Rueda del sentir” en la que se vuelcan los mas recientes y significativos acontecimientos de las chicas.

En respuesta a la demanda del grupo, hoy nos hemos centrado en la toxicidad del desamor, en lo que provoca este sentimiento en primera persona y lo que genera a nuestro alrededor. En cómo nos afecta y hasta nos transforma, y qué hacer para manejar el desamor

El momento que vivimos sigue impulsando los mensajes en torno al amor romántico (Amor Disney), frente a una realidad cambiante que choca frontalmente con los estereotipos conocidos, lo que genera -si cabe-, más desasosiego que en épocas pasadas, y requiere de herramientas para abordarlo desde una perspectiva madura y sosegada.

Para ello nos hemos servido de un juego de palabras y frases elegidas por las participantes, y un posterior role playing donde han cobrado vida las personas que acompañan todos esos episodios de desamor que se convierten en experiencias centrales de la adolescencia.

Machismo, creencias, equívoca interpretación y deficiente gestión de los celos… hacen que desde edades tempranas se empiecen a incorporar hábitos dañinos. Las chicas han hablado del error de “romantizar las enfermedades“, y han demandado: más información en cuanto al modo de vivir su sexualidad, ayuda para desmontar mitos, la necesidad de adultos sensibilizados que les hagan sentirse escuchadas y apoyadas para abordar estos temas en contextos de seguridad y confort.

Construcción de identidades femeninas, creación de perfiles. Goma Eva y aplicaciones.