Manías

Este nuevo ciclo arrancamos con compromisos de cambio en la vida cotidiana. Que las chicas se comprometan a trasladar lo que hacemos en el taller fuera del mismo, me parece positivo y necesario. El estrecho vínculo creado permite una comunicación abierta y natural.

Por eso, cuando nos adentramos en el universo de las “MANÍAS” la expresión de las chicas es sencilla y fluida:

“Acción o pensamiento que puedes hacer en cualquier momento, cuando menos te lo esperas y de modo repetido… como comerme las uñas o morderme el labio”

“Algo que haces continuamente que a veces te gusta y a veces no, como tocarme las puntas del pelo o “crujirme” los dedos”

“Hacer algo de forma repetida que no hacen los demás… Algunas manías de los otros me molestan cómo: mascar chicle, la respiración ruidosa de algunas personas… hacer el tonto en momentos serios”

Existen varios niveles de manías, (seguro que casi todos nos reconocemos en alguna pequeña), la más habitual, hipomanía o manía leve, la RAE la define como: “extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada”. Después están los niveles superiores en los que la cosa empieza a ser preocupante, especialmente cuando las manías comienzan a afectar de manera preocupante nuestra cotidianiedad, la de los demás y por lo tanto nuestro crecimiento personal.

Cada uno tiene sus manías, quizás las haya profundas que no se puedan cambiar, esas que van con el adn de cada uno, pero sí se puede aprender a manejarlas; detectándolas, aceptándolas y haciendo que la mente sea más fuerte y tenga más poder que la emoción que surge cuando la manía aparece.

Hemos repasado las manías de algunos personajes de la historia: Felipe V, y su manía de sentirse atacado. Gaspar Balaus, que pensaba que estaba hecho de mantequilla. La Zarina Isabel quien estaba obsesionada por ser vista vestida del mismo modo. Y H.Cavendish, que evitaba hasta el extremo el contacto humano.

Y las chicas, sumergidas en una actividad plástica de origami han compartido sus propias definiciones, comprometiéndose después a gestionar y superar, al menos una.

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