Lo que envidiamos del otro

Este nuevo ciclo nos ocuparemos de los pensamientos tóxicos, en palabras textuales de las chicas:

Pensamientos que me hacen daño, por ejemplo que me critiquen.

Pensamientos que me afectan para mal, que digan cosas falsas y malas, sin conocerme.

Pensamientos diferentes, no es lo que sueles pensar continuamente, solo a veces… Cuando me critican.

Si la semana pasada arrancábamos reflexionando acerca de las manías y su posible toxicidad… en esta ocasión nos hemos centrado en la envidia, uno de los siete pecados capitales contrarrestado desde ciertas perspectivas por la virtud de la caridad.

Querer tener lo que los otros tienen…
Rencor por no tener algo…
Querer algo que no es tuyo…
Cuando una persona quiere ser o tener algo que otra tiene…

Dada la intensidad de este sentimiento lo hemos abordado desde dos enfoques:

1-. Lo qué pasa con nosotros cuando somos nosotros quienes envidiamos (Lo que envidiamos del otro).

2-. Lo que sentimos al ser el sujeto envidiado.

Cuando somos nosotros quienes envidiamos

En medio de un cúmulo de sentimientos de alta toxicidad: celos, culpa, agobio… y en torno al deseo de ser preferente, surge la envidia como uno de nuestros sentimientos más destructivos. La envidia te empuja a odiar al otro y a ti mismo. Nunca se calma, se alimenta en silencio. Y nace de un profundo  sentimiento de inferioridad. Cuando siento que soy menos, cuando me pongo en relación con el otro, cuando creo que no soy cómo debo ser, cuando deseo lo que tiene el otro, porque él lo tiene no porque yo realmente lo quiera o lo necesite.

Y entonces surge la pregunta: ¿Yo quiero de verdad tener lo que el otro tiene, o lo que quiero es que el otro no lo tenga?
Empieza con la comparación de personas al mismo nivel, sujetos que tienes cerca que tienen algo que tú crees que deberías tener, y nos arrastra hacia el sentimiento de lo que podríamos ser frente a lo que somos, nos empequeñece y no nos deja valorar y potenciar lo que realmente somos.

¿Cómo gestionarla?

1-. Reconocerla, es normal. Se trata de identificar mi sentimiento de inferioridad ante el otro y abordarlo, es decir, empezar a desmontarlo.

2-. Ver lo injusto de la envidia, lo demoledor. Se trata de reconocer nuestras habilidades y carencias y también las del otro, y mantener a raya las comparaciones. Apreciendo las ventajas que tiene sobre mí el al otro le vaya bien.

Naturalizar que siempre se va a poder envidiar algo, y admirar sobre el hecho de envidiar.

Juego simbólico y significado a partir de cuentas de colores de diferentes materiales, y diseño de brazaletes.

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