Figuras de dependencia

Me llama la atención las veces que escucho opinar con ligereza respecto a las relaciones de los demás, poniendo el acento en las que se consideran modos de dependencia emocional… ¿con qué criterio, con qué conocimiento, desde qué punto de vista?

Existen muchas figuras de dependencia en nuestro entorno, al fin y al cabo somos gregarios, sociales e irremisiblemente dependientes del otro; siento que en ocasiones de manera orgánica y saludable, otras de modo enfermizo.

¿Te has parado a pensar de quién dependes realmente ¿por qué? ¿de qué modo? 

¿Te has detenido a analizar cómo son tus vínculos, tus apegos, tus dependencias y si fuera el caso tus codependencias?

Hoy nos hemos sumergido en este apasionante territorio desde varios enfoques; mediante ejercicios de visualización y presencia plena, construcciones de madera, dinámicas de grupo y expresión plástica con pinturas al agua.

Tipos de vínculo

Partiendo del concepto de vínculo (relación inmaterial entre personas), hemos continuado con el apego (aprecio o inclinación especial por algo o alguien), hemos llegado a la dependencia (situación de quién depende de otr@s).

Nos hemos centrado en los diferentes modos de llamar al vínculo, y la expresión de lo que hay tras ello:
vínculo afectivo adecuado: el dar y recibir equilibrado, propio del “amor sano”.
vínculo afectivo deficiente: cuando se es incapaz de establecer lazos con otras personas.
vínculo afectivo exagerado: también conocido como “dependencia emocional“, expresada en una excesiva necesidad del otr@, en la búsqueda de compensar carencias afectivas, que puede desembocar en codependencia: una desproporcionada preocupación por el otr@, que nos hace estar fuera de nosotros mismos.

Dependemos emocionalmente

Todos ellos, estados difíciles de identificar, porque “la vara” que utilizamos para medir nuestras implicaciones emocionales es diferente a la que utilizan los demás, porque no es lo mismo ser parte, que observar las vida de l@s otr@s desde la atalaya.

Con todo, creo que en una u otra medida, a lo largo de nuestra vida, todos dependemos emocionalmente de una o varias personas (si no viviríamos en islas desiertas). La clave es mantener el equilibrio interno, directamente relacionado con las necesidades, la voluntad, la dependencia propia y ajena.

 

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