Cuando somos envidiad@s

Hoy nos planteamos la otra cara de la envidia, la experiencia desde el otro lado, cuando nosotros somos el sujeto envidiado, cómo nos sentimos y qué podemos hacer para superarlo.

Nos hemos apoyado en el referente mitológico de Proscruto, vencido por Teseo en su largo viaje.

El síndrome de Proscruto

Proscruto, también llamado Damastes (avasallador o controlador), es el mito que da nombre al Síndrome de Proscruto, aquel que sufre el que “corta la cabeza o los pies de quien sobresale”. Traducido a lo cotidiano se refiere a las personas que atacan, medran, y/o castigan a quien destaca.

¿Alguna vez has sentido que por el hecho de destacar en algo te han ignorado?

¿te han hecho la vida imposible para que te alinies sí o sí con el resto?

¿has sentido el rechazo frontal por ser diferente?

Las maneras de manifestarse son múltiples, desde el modo más velado al más evidente. Ejerciéndose también de modo consciente o inconsciente.

Cuando el Proscruto de turno es consciente, teme conocer a las personas exitosas o “mejores” que él, y si se da el caso se incomoda y desconfía. Centra sus energías en limitar las ideas y capacidades del otro. Y puede llegar a cambiar su planteamiento original si eso deslegitima al otro, buscando la cooperación del resto para desbancar al que destaca.

Cuando es inconsciente, se molesta cuando otra persona tiene razón y él no. Está convencido de que es empático, pero no lo es. Y cuando habla “de cooperación” es con la intención de ser escuchado, no de escuchar.

¿Cómo abordar la envidia cuando se ejerce sobre nosotros?

a) Reconocerla, es normal, en este caso se trata de identificar el sentimiento de inferioridad del otro.

b) Averiguar si la persona nos importa, si es así perdonarle, si no apartarle para evitar su ataque.

c) Si la persona nos importa, o tenemos que bregar con ella sí o sí, habrá que ser un gran estratega, haciéndole partícipe de nuestro éxito, y sobre todo trasladarle nuestros problemas y dificultades.

Ejercicio simbólico para abordar la envidia, a partir de la expresión con cristales y telas.

Navidad y espiritualidad

Hoy las chicas estaban muy excitadas: vacaciones, navidad, regalos… Les pregunto: ¿qué harán estos días? ¿cómo los vivirán? (trato de evitar el ¿qué esperan?, porque la mayor parte de las veces remite a tangibles demasiado mundanos).

En mi caso, casi cualquier ritual me conecta con cierto modo de espiritualidad -supongo que esa predisposición, en cierto modo, lo facilita-; pero me doy cuenta que la forma de vivirlo de cada uno es totalmente diferente, aunque haya modos más homogéneas, y situaciones que te arrastran de tal manera que es imposible evitarlas.

Si nos remontamos al origen de estas celebraciones, nos encontramos el festejo del solsticio de invierno. Un tiempo que en otras épocas se recorría como un periodo de descenso, de recogimiento para asimilar lo vivido a lo largo del año, y enfocar nuevos ciclos; un tiempo que en ocasiones también reunía a la tribu para su celebración. Incluso si la naturaleza y los animales siguen “hibernando” y descansando del ruido del resto del año, nosotros lo hemos convertido cada vez más en algo totalmente distinto, y en la mayor parte de los casos ausente de misticismo.

¿Por qué?

¿Tiene que ver con la crisis de las religiones?

¿Porque asociamos espiritualidad a religión?

¿Es siempre así? 

Había pueblos que creían que el gran dios nació el día más corto del año, 21 de diciembre,  y que los días se alargaban a medida que el dios se hacía mayor. También se creía que el astro rey murió ese día, para volver a otro ciclo. Una gran cantidad de culturas en sus rituales astrológicos se refieren al sol: Apolo y Helios (Roma y Grecia), Mitra (Persia), Huitzilopochtli (Tenochtitlán).

La Navidad (del latín: “nacimiento”) es una de las fiestas más importantes del cristianismo, y aunque no todos los nacidos en países cristianos son practicantes, además de los ateos y agnósticos, es muy difícil eludir el ambiente que se genera estos días y que forma parte más de lo social y cultural que de lo propiamente religioso.

Con eso y con todo, hoy en el taller hemos hecho un ejercicio de toma de consciencia de ese repliegue sobre un@ mism@, entiendo que necesario y propiciador de una conexión del alma con los que nos rodean y con el universo.

El raro absoluto

Cada vez soy mas consciente de la relatividad de las cosas, literalmente. De cómo lo que para mí es muy importante, para ti no lo es; de cómo por mucho que ponga “el acento” en afirmaciones o acciones para mí significativas, pueden no tener absolutamente ninguna trascendencia para tí. Y no valen argumentos ni explicaciones, sencillamente las cosas para cada cual tienen una dimensión y una repercusión muy diferente, y lo único posible es ser consciente de ello y aceptarlo con humildad.

Admitir la mirada del otro y si es posible, incorporarla a la propia para abrir y enriquecer nuestra percepción de lo que la vida nos pone por delante.

En este sentido, los días de convivencia que propicia el verano dan para mucho entrenamiento y aprendizaje. Para atreverse, para dudar, para confiar, para intentarlo, para equivocarse y volver a apostar, para cerrar los ojos y creer a pesar de todo, para ilusionarse con lo aparentemente sencillo, y que resulta increíblemente grandioso. Todo eso y mucho más lo encontré de la mano de la naturaleza.

Por el camino, lo absoluto de algunas poquísimas cosas, como la majestuosidad de la Brèche du Roland, algo difícilmente transferible con palabras.

Según cuenta una leyenda, Roland, sobrino de Carlomagno, al acabar la batalla de Roncesvalles, cansado de tanta lucha, golpeó con fuerza la roca para destruir su espada, el resultado fue este espectacular “corte” de 40 m. de ancho y 100 m. de altura, en el corazón de los altos Pirineos franceses, a 2.804 m.

Estar ante el otro y armonizar, un ejercicio zen

“La principal herramienta de la terapia es el propio terapeuta, arteterapeuta en nuestro caso, no solo lo que sabe, sino lo que es; no las técnicas que utiliza ni los ejercicios que propone, sino su ESTAR ANTE EL OTRO, su PRESENCIA PLENA en cada situación. Por ello, lo más importante es afinar esa herramienta que es el propio arteterapeuta, para que sea capaz de resonar con el otro”. (Elvira Gutierrez)

“Que a todo se le permita hacer lo que naturalmente hace para que su naturaleza quede satisfecha. ARMONIZAR LO QUE VIVES CON OTROS PROCESOS existentes”. (Chuang-tzu)

#presencia plena #zen #chado

Jardín zen en Ukyo-Ku, Kyoto

Arteterapia y té

Me recuerdo desde siempre atraída por el arte, mi mirada occidental lo relacionaba con la expresión y la estética. Después vinieron los mitos, su poder simbólico y su lugar en lo cotidiano.

Los mitos me hicieron apreciar los ritos y ser consciente de su necesidad. La presencia de la bebida en los encuentros y rituales conjuntos hicieron que el universo del té cobrara importancia.

Mi mirada se empezó a orientalizar al descubrir el Chado, el camino del té, un recorrido que preserva la armonía, la reverencia, la pureza, la calma, y que halla su coherencia en el concepto de Arte para los japoneses, ese ritual en que se convierte toda actividad hecha desde un alto nivel de entrega, en mi caso el Arteterapia.

Línea de un sueño VI. El ikigai

Para los japoneses todo el mundo tiene un ikigai, una razón de ser. No sé si todos nos llegamos a dar cuenta, pero si es así, siento que cada uno encontrará su momento. Estoy convencida que la esencia de cada persona y las circunstancias son las que nos condicionan y determinan. Cuando nos hacemos conscientes, y nos ponemos a averiguar nuestra razón de ser, iniciamos un recorrido en el que ocurren muchas cosas, desde la riqueza de la propia experimentación, la satisfacción de hacer lo que en ese momento corresponde, la sensación al percibir que te estás acercando a algo realmente importante y significativo… hasta la emoción generada ante la construcción de tu propio camino.

Debe ser porque voy haciéndome mayor, el caso es que cuantos más años cumplo, cada vez que pienso en vivir bien lo asocio a la idea de envejecer bien, lo que me lleva al modo físico y psicológico con el que transitamos la vida.

En mi caso, las claves de lo físico tienen que ver con una alimentación sana, un buen descanso, y una afectividad plena. Una de las poblaciones que mejor envejecen del mundo es la de Okinawua, estos japoneses además, incorporan a su dieta el té verde y las bondades de un buen clima subtropical. Lo primero: el camino del té o Chado y todo lo que conlleva, lo estoy experimentando hace tiempo. Lo segundo (hallar un lugar más amable para vivir), lo visualizo y lo coloco en mis objetivos de vida a medio plazo.

Entre las claves de lo psicológico, creo que la base radica en la importancia de que nuestra vida cobre sentido, para ello los nipones hablan de la felicidad de estar ocupado. Yo lo asocio con ​”hacer algo​”​, incluso si el concepto de hacer puede resulta​r muy relativo. La primera vez que leí esto lo interpreté como la felicidad que aporta ser útil, sentirte útil. Ahora no tengo claro si tiene que ver con un planteamiento demasiado occidental en el que el fin de lo que hacemos está muy relacionado con su utilidad. Cuando empecé a acercarme al Universo Oriental, una de las cosas que más me atrajeron fue que este concepto de utilidad apenas está presente, o al menos no como en Occidente. Al principio, el meditar, por ejemplo, desde mi mirada europea me resultaba poco valioso, y hoy es un diamante en bruto: meditar te ayuda a colocarte en tu lugar, a descubrir tu propósito de vida, a conectarte con tu entorno… y esto, al permitirme desvelar mi razón de ser, ​me lleva a sentir que estoy ocupada y que soy útil.​

El siguiente paso es comenzar el recorrido, para ello hemos vuelto a conectar con la idea de propósito-objetivo vital iniciada en esta”Línea de un sueño”, desgranando: lo que amo, aquello en lo que soy buen@, aquello que los demás necesitan, aquello con lo que me puedo ganar la vida, para desembocar en: mi pasión, mi profesión, mi vocación, mi misión, y empezar a componer mi ikigai. Con todo, las niñas han hecho un trabajo individual que alimentará su Cuaderno de sueños, que ha convergido en algo plural ​y colectivo donde se han entretejido los ikigais del grupo.

Arteterapia. Casa San Cristobal.

 

Universo Mandarín

Hace más de 2700 a.C., el Emperador Shen-Nung, para prevenir las infecciones provocadas a través del agua, ordenó hervir todo agua destinada a consumo humano. La leyenda cuenta que, unas hojas cayeron en su marmita, y trazaron un caprichoso dibujo que algunos dicen recordaba a un dragón…


Poco sabía el emperador conocido como “Cabeza de buey” que aquello sería el origen de una tradición portadora de: bienestar, tranquilidad de espíritu, depuración mental, alegría, autocontrol… una especie de”elixir” que resultaría: tónico, diurético, balsámico, estimulante, digestivo…

Conoce, el mito, la historia, y las increíbles propiedades de los

Tés de la CHINA: Blancos, Verdes y Rojos.

Jueves 14 de Enero, 20h.
En Valle, San Bernardo 46. CATA/DEGUSTACIÓN.

AKHA y su mundo mágico

La NATURALEZA es una invitación a relacionarnos con nosotros mismos y con los demás, si además el entorno es propicio, y nos permite establecer un”puente” con otras culturas, lejanas en lo material pero cercanas desde el corazón, nos percatamos de lo cerca que estamos del otro, superando barreras físicas, culturales, intergeneracionales… Es entonces cuando sirviéndonos de lo simbólico -de ahí la efectividad de los rituales-, podemos vivenciar la magia que NOS CONECTA y nos coloca al mismo nivel.


Ceremonia ritual AKHA
Conexión con la energía de la naturaleza
Recolección de salvia
Delimitación de un espacio sagrado
Personalización del recipiente
Círculo de dulzura
Bebida compartida
Cierre de buenos deseos

 

 

 

 

 

Asociación Proyecto EPPUR.

CEI El Jarama.