El juego de mi reflejo

Todo lo que veo, me contiene.

Te veo, me ves,

Te miro, me miras,

Te observo, me observas,

Mi reflejo me devuelve una imagen de la que me puedo hacer cargo desde otro lugar, desde otra perspectiva, diferente y al tiempo, la misma.

En constante evolución. Multiplicada, imperfecta, real y mucho más allá.

Por el camino: nos vemos, nos observamos, nos miramos.

Y construimos juntos nuevos sueños y nuevas realidades

Para deshojarlas

Para recrearlas

Tras los espejos

Infusionar la esencia

 

Era nuestra última sesión antes del verano, y la que cerraba el curso coincidiendo con la actividad escolar. Las niñas habían manifestado su deseo de hacerse algún regalo como expresión de agradecimiento, y yo lo percibí como una manera de conectar con el ritual festivo del fin de una etapa, y modo de anclaje en la memoria de un proceso.

Cuidado y atención

Les propuse una actividad relacionada con el cuidado y la atención puesta en lo que le gusta al otro, lo que suponía un ejercicio de observación y escucha activa. Ellas harían un dibujo, un escrito, un “algo” para ofrecer a una compañera. Era importante que lo pensaran y lo elaboraran ellas. Después, experimentamos con el envoltorio del “regalo”. Manejamos papeles de seda y lazos, y cada una buscó su espacio en la sala para preparar su presente. Ahí la expresión de la atención y el gusto por la estética de cada una estuvieron muy presentes.

La esencia de cada una

Más tarde, conectamos la actividad con el sentido de la esencia de cada una, para ello les sugerí un juego en el que había que elegir simbólicamente una infusión que les representara (les propuse varias infusiones, entre ellas algunos tés desteinados).

A continuación, les invité a extraer lo más sustancial de cada una en forma de palabra o imagen, y con ello crear una etiqueta que cada una colocó en su sobre de infusión. Lo pusimos en conexión con la metáfora de “infusionar nuestra esencia”, estableciendo un puente y una equivalencia con la bebida y la esencia personal, extrayendo lo más significativo de cada una percibido a lo largo del proceso. Después, infusionamos cada sobre y compartimos la bebida como parte de nuestro ritual de cierre.

El arte de cuidar y ser cuidado

Tomando como punto de partida la acción de compartir, el beber lo mismo, el hecho de arriesgarse a vivir y a morir lo mismo. Desde el grupo que ingiere una bebida común, muy diferente al acto de la ingesta individual. Desde de la presencia de la bebida y la comida en las  acciones y rituales de encuentro, de las sociedades y culturas a lo largo de la historia, enlazamos el cuidar y el ser cuidado con uno de los caminos más emblemáticos en el mundo oriental, el del té.

El camino del té

El té, después del agua es el líquido más consumido en el mundo. Bebida milenaria que se comienza a tomar como medicina y que se extiende como nexo de bienvenida y disfrute, propiciatoria de acuerdos, se define con significado propio, hallándose repleta de aplicaciones, beneficios y simbolismo; de ahí la constitución de uno de los caminos energéticos ancestrales, el CHADO ó SADO: el CAMINO del TÉ, donde la armonía, el respeto, la pureza y la calma cobran un sentido que nos pone en conexión con lo sagrado.

Con los cinco sentidos

De ahí ponemos el foco en el arte de cuidar y ser cuidado a través de la experiencia sensitiva: el olfato, el gusto, el tacto, el oído; con la ausencia de la vista, el sentido más valorado en el mundo que ocupamos y que en ocasiones llega a anular a los demás, detonante que abre la puerta a un universo de escucha y atención hacia el otro, tejiendo puentes que enlazan caminos, caminos de vida, caminos de encuentro. Gracias a Janet Val Triboullier por impulsarlo y propiciarlo, y a Donantes de Risas por su entrega y participación.

Descubrimiento, afecto y sexualidad

La primera vez que vi Tomboy, una película francesa del 2011, me llegó la sutileza del registro del lenguaje femenino (la directora es una mujer), con esa delicadeza de lo invisible que me ha costado encontrar en otros lenguajes, y que añoro cada vez más.

Situaciones que ignoramos

Preparando una nueva sesión para el taller, y consciente de la atracción por lo audiovisual de los chicas, intuí que proponer ese ejemplo de muchacha de diez años, que utiliza su aspecto y su corte de pelo para hacerse pasar por un chico, era una oportunidad para, desde un lenguaje narrativo y visual, mostrar como pueden darse un sinfín de situaciones cotidianas de las que no se habla por miedo, por vergüenza, porque resultan comprometidas y que no obstante, están ahí.

Las circunstancias que se abrían al grupo tocaban los roles de género, los juegos de la pubertad, las preguntas sobre lo que soy y/o lo que me gustaría ser, la vivencia de los afectos, las elecciones, la sexualidad… un crisol de interrogantes que nos conforman y construyen nuestra identidad teniendo su cara más visible en la autopercepción del propio cuerpo en un momento de cambio.

Referentes verosímiles

El lenguaje sensorial, la reflexión sobre los arquetipos sociales y el autodescubrimiento. La propia historia narrada con esos silencios largos tan franceses, a veces difíciles de sostener, y al mismo tiempo tan sugerentes e invitadores a posar la mirada de modo diferente al cotidiano, fueron un reto ante un grupo habituado a la rapidez frenética de la cultura visual en la que estamos inmersas, tan presente en las preadolescentes que conforman el taller, “bombardeadas” por los medios, y necesitadas de otros referentes verosímiles y lugares de más conciencia.

Atención, escucha y nuevos lenguajes

La apuesta suponía un trabajo de atención, de escucha, de sostener a las que tenían más dificultad en mantenerse atentas, de ofrecer alternativas en paralelo para las más nerviosas, de atreverse a explorar nuevos lenguajes y nuevas formas de comunicar.

Sugerí trasladar lo que más resonó a las chicas con una nueva narrativa dramatizada, en base a las propuestas que de modo natural emergieron de los tres grupos que conformaron. Fue sorprendente como de modo subconsciente, a través del ejercicio de juego simbólico expresaron su mirada, desvelando a través de realidades ajenas, lo que había de verdadero en la propia.

Caminos de vida

Actividades de la asociación “DONANTES DE RISAS” 

Taller sábado 22 Abril 2017

 “Caminos de vida. Caminos de encuentro. Arte y mucho más”

Se trata de encontrarse en un mundo de desencuentros. Una serie de acciones cotidianas dónde se valida al otro y surge un nosotros.

De la habilidad de generar contextos, abrir conversaciones, darse y dar tiempos para encontrarse.

¿Podríamos considerar la vida como un arte de encuentros? Desde la caligrafía corporal, las palabras, los juegos, el té o las líneas de vida exploraremos el disfrute y el goce de encontrarnos.

 

Janet Val Triboullier, el camino de la liebre y el erizo

Helena Morán, mitoart y catacata

Arte-educadoras ofrecen este taller

 

DIA: SÁBADO 22 de Abril de 2017

HORARIO: DE 17:30 A 20 HORAS

LUGAR: CASA DE LAS ASOCIACIONES, Sala 9 #Avda. del Deporte s/n # RIVAS VACIAMADRID (Madrid) a 2 minutos a pie de la salida del Metro: Rivas Urbanizaciones (línea 9)

PRECIO SOCIOS: 8 €

PRECIO NO SOCIOS: 10 €

INSCRIPCIONES: A través de mail a esta dirección de correo: donantesderisas@yahoo.es

o en el teléfono la asociación: 626 15 19 44.

IMPRESCINDIBLE HACER LA RESERVA. PLAZAS LIMITADAS

Lo que me sustenta

Cuantas veces nos hemos preguntado: ¿qué es realmente:

  • lo que me sustenta?
  • lo que me sostiene?
  • lo que me hace fuerte?
  • en lo que me apoyo?

Y cuando lo hemos hecho ¿cuántas veces se ha mantenido a lo largo del tiempo?

La imagen de nosotras mismas

Las pequeñas y grandes acciones que nos hacen sentir: útiles, valiosas, reconocidas… que nos devuelven una imagen de nosotras mismas que nos permite apreciar nuestro reflejo, visibilizarlo, traspasarlo, y luego expresarlo plásticamente.

Tras el detonante de una historia, un conjunto de ejercicios corporales enlazados para soltar …abrir los brazos poco a poco, estirar todos y cada uno de mis dedos, con la consciencia en lo que hacemos y en cada parte de mi cuerpo, de lo diminuto a lo más grande… despacito, me voy transformando en algo que me SOSTIENE, en “mi propia percha”. A continuación, desplegamos un caos de retales y jugamos a elegir las telas que nos ayudarán a representar aquello que nos sustenta. Una invitación a indagar en algo inhabitual de identificar y verbalizar desde la mirada preadolescente.

Con lo que me quedo

Algunas niñas revisan con cuidado los pedazos de tela que en un caleidoscopio de formas y colores se extienden sobre las mesas. Las hay exigentes con lo que van a elegir, y las más despreocupadas. Les propongo un ejercicio para decidir con qué es con lo que me quedo, y después la posibilidad de negociar entre ellas intercambiando lo que les ha tocado; una nueva ocasión para entrenar la capacidad de transacción, escucha e intercambio. Y de nuevo la necesidad del acuerdo.

Lo que ocurre mientras tanto

Son edades diferentes, capacidades distintas, trayectorias dispares, caracteres desiguales… eso hace que los ritmos sean muy variados; desde la impaciencia por querer empezar algo ya y acabarlo ya, cuando ni siquiera me he detenido a pensar que quiero hacer y como lo voy a acometer, la irritación cuando no me sale a la primera como yo quiero, porque “no me sale bonito… hasta la satisfacción cuando se logra plasmar lo deseado. Para las que acaban primero, la oportunidad de colaborar con la compañera que va más lenta.

Al final, contemplamos la obra, la observamos y reconocemos como propia. Hay niñas que proponen modificar lo producido, incluso reelaborarlo… cerramos con la reflexión del trabajo realizado, con la búsqueda de significado, con la apreciación y el vínculo.

Mi paisaje interior. Los tres niveles de la mente

¿Qué otros modos tengo para poner en conexión lo que ocurre “dentro” con lo que ocurre “fuera”?

¿Qué metáfora utilizo para plasmar qué soy y dónde estoy, para vislumbrar el lugar que ocupo?  

¿Qué recurso plástico puede ser representativo y simbólico? 

Recursos de lo cotidiano

Iniciamos el recorrido con un recurso nuevo y plásticamente original; nos servimos de frutas y verduras para dibujar nuestro paisaje interior. Como el territorio es muy amplio, ocuparlo se convierte en un ejercicio intenso, en un juego cuyo detonante es la proyección de imágenes inspiradoras, la invitación a conformar grupo, y una serie de preguntas específicas:

  • Si fueras parte de un paisaje, ¿QUÉ SERíAS?
  • Si tuvieras que plasmarte con los elementos de que dispones ¿CON QUÉ LO HARÍAS?
  • Y en tercer lugar: ¿DÓNDE TE SITUARIAS?

A partir de ahí, la expresión de cada una se va entretejiendo de modo sutil, surgiendo los interrogantes: ¿hasta qué punto esas construcciones muestran el consciente, subconsciente, o inconsciente de cada una?

Consciente, subconsciente, inconsciente

Básicamente, nuestra mente funciona a tres niveles:

El consciente: el más reconocible y el más pequeño. Abarca: la inteligencia, la mente lógica o racional, el estudio, los pensamientos… Es el que nos permite añadir nuevos conceptos o reformular los que ya tenemos. Es el único nivel reconocido por muchas personas. Si pensamos en un iceberg correspondería a la parte que sobresale de la superficie.

El subconsciente: un nivel algo más profundo y menos evidente. Es el que nos pone en conexión con los recuerdos y las emociones, condicionando nuestras respuestas. Engloba los sentimientos, las diferentes formas de percibir la realidad, nuestros gustos y deseos. Aunque es bastante independiente, podemos acceder a él trayéndolo al consciente y rescatar cierta información. Ante nuestro iceberg correspondería a la parte inmediata a la superficie, en ocasiones oculta y en otras visible.

El inconsciente: es el que está más allá. En nuestro iceberg se situaría a continuación del subconsciente. Es el nivel más primitivo y más grande. Almacena las experiencias vividas por nuestra especie durante millones de años; es el que ha permitido que la información para la supervivencia se automatizara y siguiéramos evolucionando.

Resulta curioso que cuanto más se desarrolla una habilidad de modo consciente, más se vuelve subconsciente y hasta inconsciente…