La Gymcana de San Cris

Arrancamos el año con una propuesta en la que el juego y el aprendizaje han sido los protagonistas.

El juego comienza en la infancia y debería de continuar en la edad adulta, influye en una gran cantidad de aspectos de la personalidad, ayuda a desarrollar la imaginación, la inteligencia, la creatividad, la psicomotricidad, la sociabilidad… algunos, además, creemos que jugar es un placer.

Apostamos por esta actividad convencidos de que la utilización del juego, y concretamente la Gymcana, constituye una herramienta de conocimiento y socialización.

Gymcana Cooperativa Intercultural e Intergeneracional

Cooperativa porque se participa en equipo; Intercultural porque está dirigida a niños y niñas del barrio San Cristobal de diversos orígenes culturales; Intergeneracional, porque contempla la participación de chicos y chicas de 7 a 14 años.

Cada día, arrancábamos con un conjunto de pruebas y enlazábamos con un segundo y un tercer, bloque. Construyendo un caleidoscopio de lenguajes/inteligencias, que permitieran  mostrar las habilidades y destrezas de todos y cada uno de los participantes.

Las pruebas, que se han desarrollado han sido muy variadas, físicas y de habilidad, juegos de conocimiento y deducción, y actividades creativas y de ingenio.

— Para las primeras hemos combinado: destreza física, resistencia y agilidad.

— Para las segundas hemos utilizado aplicaciones que se sirven de las nuevas tecnologías en la integración de conocimiento desde la diversión.

— Para las terceras hemos realizado actividades creativas y de ingenio.

Además de todo eso, el primer día hemos hecho equipos, elegido representantes y decidido como vamos a funcionar cada día. Hemos votado los nombres de los equipos y las frases de fuerza (gritos de guerra). Hemos aprendido formas de participar desde el acuerdo, la atención a la mayoría y el respeto a las minorías. Construyendo camino.

Los Gamers. Los 4 fantásticos. Las supergirls. Las cuatro-niñas.

 

 

 

Machismo y toma de consciencia

Para esta nueva aportación, hemos estableciendo un puente entre parte de los objetivos del ciclo (abordaje de las emociones desde el pensamiento creativo), y toma de consciencia sobre machismo y violencia de género, que cobrará forma en la elaboración de un vídeo.

Expresar y visibilizar

Dado que el hacer que nos acompaña parte de la importancia del consenso y del compromiso, se trasladó al grupo la invitación a participar en la realización de un vídeo sobre este tema. Como educadora y arteterapeuta, lo vi como una oportunidad de concienciación desde la creatividad, una posibilidad para expresar y visibilizar una realidad que en ocasiones parece lejana, pero que en todo caso, forma parte de lo cotidiano. La respuesta del grupo fue desigual. La mayor parte de l@s adolescentes de nuestro tiempo están tan sobrecargad@s de actividad, que reclaman descanso y/juego.

Lenguajes creativos

Buscando la manera de incentivarles, de activar el motor que les permitiera emprender este proyecto con ilusión, recurrimos a los lenguajes creativos, un excelente estímulo que propició el que durante las sesiones, l@s chic@s hayan: dibujado, pintado, fotografiado, editado, elegido imágenes, recortado, buscado y recreado frases, escrito, reflexionado, bailado y expresado su rechazo al machismo y a la violencia de género desde la toma de consciencia, la propia afirmación, el empoderamiento y el mensaje positivo de construcción en igualdad de derechos y deberes ¡Hasta escribieron una canción!

Más allá de la elaboración del vídeo -que pronto publicaremos-, todo lo que ha ocurrido mientras tanto es lo que propicia el verdadero cambio, en definitiva un caminar continuo y en comunidad.

Alucina, vecina

contigo y con tu prima

Cero al machismo y diez a la alegría

Porque la vida, no es para estar amargado

Hay que estar, alegre y animado

Se buscan machistas, ey, ey

Se buscan machistas, ey, ey

Para hacerles frente, ey, ey

Fuera machistas, ey, ey

Que son muy mala gente, ey, ey

Se buscan personas, que sepan lo que sientes

Se buscan seres, que aprendan y defiendan a la gente

No tenemos paz, no tenemos alegría

Nosotras no tenemos porque sufrir, porque vosotros os vais

que yo me quedo aquí

Se buscan machistas, ey, ey

Se buscan machistas, ey, ey

Para hacerles frente, ey, ey

Fuera machistas, ey, ey

Que son muy mala gente, ey, ey

Mi emoción al proyectarme

Con la excusa de Halloween y toda la locura asociada a un evento de origen pagano, más tarde asociado a la religión, y finalmente recuperado por la sociedad de consumo… Planteamos un ejercicio que sigue ahondando en nuestro recorrido emocional y que hoy, utilizando el juego de la máscara y del disfraz, la excusa de la transformación, nos sumerge en un juego de autorreconocimiento y perspectiva, partiendo de ¿quién soy? para aterrizar en ¿quién podría ser?

Es significativo como con trabajos más introspectivos, en ocasiones nos hemos encontrado con deseos, proyecciones de personalidad muy particulares que no siempre se reconocen  cuando el ejercicio se hace visible ante el grupo. Incluso habiendo vínculo y confianza, hay ciertas cosas que no se muestran al otro de manera abierta, mensajes que no obstante quedan desvelados entre gestos e imágenes.

Ante la pregunta de “si no fueras tú, quien desearías ser” sigue una respuesta mayoritaria que se contagia al verbalizarla: “yo no quisiera ser otra persona que yo mism@”. Es muy positiva la afirmación y el auto-empoderamiento, elementos que  impulsaran el tránsito por los recorridos vitales de cada uno y cada una… pero puede haber distorsión. A continuación, ante el nuevo interrogante, se suceden respuestas más variopintas y no obstante reveladoras de la personalidad de cada un@:  “si solamente, durante un día, pudieras ser otro ser ¿quién serías?”. L@s chic@s responden que super héroes y animales. Sería desacertado considerar estas expresiones fuera del contexto en el que se dan, pero no dejan de ser elementos que suman y contribuyen a trazar un retrato de la personalidad, con los anhelos y sueños de cada un@.

 

El juego de mi reflejo

Todo lo que veo, me contiene.

Te veo, me ves,

Te miro, me miras,

Te observo, me observas,

Mi reflejo me devuelve una imagen de la que me puedo hacer cargo desde otro lugar, desde otra perspectiva, diferente y al tiempo, la misma.

En constante evolución. Multiplicada, imperfecta, real y mucho más allá.

Por el camino: nos vemos, nos observamos, nos miramos.

Y construimos juntos nuevos sueños y nuevas realidades

Para deshojarlas

Para recrearlas

Tras los espejos

Infusionar la esencia

 

Era nuestra última sesión antes del verano, y la que cerraba el curso coincidiendo con la actividad escolar. Las niñas habían manifestado su deseo de hacerse algún regalo como expresión de agradecimiento, y yo lo percibí como una manera de conectar con el ritual festivo del fin de una etapa, y modo de anclaje en la memoria de un proceso.

Cuidado y atención

Les propuse una actividad relacionada con el cuidado y la atención puesta en lo que le gusta al otro, lo que suponía un ejercicio de observación y escucha activa. Ellas harían un dibujo, un escrito, un “algo” para ofrecer a una compañera. Era importante que lo pensaran y lo elaboraran ellas. Después, experimentamos con el envoltorio del “regalo”. Manejamos papeles de seda y lazos, y cada una buscó su espacio en la sala para preparar su presente. Ahí la expresión de la atención y el gusto por la estética de cada una estuvieron muy presentes.

La esencia de cada una

Más tarde, conectamos la actividad con el sentido de la esencia de cada una, para ello les sugerí un juego en el que había que elegir simbólicamente una infusión que les representara (les propuse varias infusiones, entre ellas algunos tés desteinados).

A continuación, les invité a extraer lo más sustancial de cada una en forma de palabra o imagen, y con ello crear una etiqueta que cada una colocó en su sobre de infusión. Lo pusimos en conexión con la metáfora de “infusionar nuestra esencia”, estableciendo un puente y una equivalencia con la bebida y la esencia personal, extrayendo lo más significativo de cada una percibido a lo largo del proceso. Después, infusionamos cada sobre y compartimos la bebida como parte de nuestro ritual de cierre.

El arte de cuidar y ser cuidado

Tomando como punto de partida la acción de compartir, el beber lo mismo, el hecho de arriesgarse a vivir y a morir lo mismo. Desde el grupo que ingiere una bebida común, muy diferente al acto de la ingesta individual. Desde de la presencia de la bebida y la comida en las  acciones y rituales de encuentro, de las sociedades y culturas a lo largo de la historia, enlazamos el cuidar y el ser cuidado con uno de los caminos más emblemáticos en el mundo oriental, el del té.

El camino del té

El té, después del agua es el líquido más consumido en el mundo. Bebida milenaria que se comienza a tomar como medicina y que se extiende como nexo de bienvenida y disfrute, propiciatoria de acuerdos, se define con significado propio, hallándose repleta de aplicaciones, beneficios y simbolismo; de ahí la constitución de uno de los caminos energéticos ancestrales, el CHADO ó SADO: el CAMINO del TÉ, donde la armonía, el respeto, la pureza y la calma cobran un sentido que nos pone en conexión con lo sagrado.

Con los cinco sentidos

De ahí ponemos el foco en el arte de cuidar y ser cuidado a través de la experiencia sensitiva: el olfato, el gusto, el tacto, el oído; con la ausencia de la vista, el sentido más valorado en el mundo que ocupamos y que en ocasiones llega a anular a los demás, detonante que abre la puerta a un universo de escucha y atención hacia el otro, tejiendo puentes que enlazan caminos, caminos de vida, caminos de encuentro. Gracias a Janet Val Triboullier por impulsarlo y propiciarlo, y a Donantes de Risas por su entrega y participación.

Descubrimiento, afecto y sexualidad

La primera vez que vi Tomboy, una película francesa del 2011, me llegó la sutileza del registro del lenguaje femenino (la directora es una mujer), con esa delicadeza de lo invisible que me ha costado encontrar en otros lenguajes, y que añoro cada vez más.

Situaciones que ignoramos

Preparando una nueva sesión para el taller, y consciente de la atracción por lo audiovisual de los chicas, intuí que proponer ese ejemplo de muchacha de diez años, que utiliza su aspecto y su corte de pelo para hacerse pasar por un chico, era una oportunidad para, desde un lenguaje narrativo y visual, mostrar como pueden darse un sinfín de situaciones cotidianas de las que no se habla por miedo, por vergüenza, porque resultan comprometidas y que no obstante, están ahí.

Las circunstancias que se abrían al grupo tocaban los roles de género, los juegos de la pubertad, las preguntas sobre lo que soy y/o lo que me gustaría ser, la vivencia de los afectos, las elecciones, la sexualidad… un crisol de interrogantes que nos conforman y construyen nuestra identidad teniendo su cara más visible en la autopercepción del propio cuerpo en un momento de cambio.

Referentes verosímiles

El lenguaje sensorial, la reflexión sobre los arquetipos sociales y el autodescubrimiento. La propia historia narrada con esos silencios largos tan franceses, a veces difíciles de sostener, y al mismo tiempo tan sugerentes e invitadores a posar la mirada de modo diferente al cotidiano, fueron un reto ante un grupo habituado a la rapidez frenética de la cultura visual en la que estamos inmersas, tan presente en las preadolescentes que conforman el taller, “bombardeadas” por los medios, y necesitadas de otros referentes verosímiles y lugares de más conciencia.

Atención, escucha y nuevos lenguajes

La apuesta suponía un trabajo de atención, de escucha, de sostener a las que tenían más dificultad en mantenerse atentas, de ofrecer alternativas en paralelo para las más nerviosas, de atreverse a explorar nuevos lenguajes y nuevas formas de comunicar.

Sugerí trasladar lo que más resonó a las chicas con una nueva narrativa dramatizada, en base a las propuestas que de modo natural emergieron de los tres grupos que conformaron. Fue sorprendente como de modo subconsciente, a través del ejercicio de juego simbólico expresaron su mirada, desvelando a través de realidades ajenas, lo que había de verdadero en la propia.