Skywalker y el camino del héroe

Siempre me han fascinado los mitos, especialmente el descubrir su presencia en la vida cotidiana: en los nombres de las personas, de los lugares, de los proyectos, en las actitudes, en la psicología, en los modelos de comportamiento… Recuerdo haber argumentado en más de una ocasión, con pasión y convencimiento, el poder y la presencia de los mitos en el día a día.

Nunca me ha flipado la ciencia ficción, pero desde que descubrí la conexión con lo mítico de la Guerra de las Galaxias quedé noqueada. Algo así debió de pasarle a G. Lucas cuando reconoció que su peli debía mucho a: El héroe de las mil caras, uno de las obras más conocidas de J.Campbell, donde explica la estructura de los mitos, su función en nuestra sociedad y lo que llama: el «camino del héroe».

Coincido con él en que los mitos están entre los elementos comunes a todas las civilizaciones, muchos de los cuales trascienden el espacio y el tiempo haciéndose presentes bajo diferentes apariencias.

Según el antropólogo, todo héroe que se precie se debate entre dos mundos, el ordinario y el extraordinario. Gilgamesh, Odiseo, Eneas, Skywalker… todos se enfrentan a un desafío que inicialmente eluden, encuentran una fuerza superior que los adiestra, se adentran en peligros que suponen cambios traumáticos, y al final, experimentan un renacimiento que los transforma en un ser distinto al que comenzó la aventura, regresando a su lugar de origen mucho más sabio.

Puede que el mito, comience siendo una narración fantástica tradicional transmitida a lo largo de los tiempos, pero llega un momento en que adquiere una función crucial, tanto para la sociedad en la que surge como para los individuos que la conforman; se trata de detectar la presencia mítica, aprender a descifrarla e incorporarla a nuestro camino.

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