Mi paisaje interior. Los tres niveles de la mente

¿Qué otros modos tengo para poner en conexión lo que ocurre “dentro” con lo que ocurre “fuera”?

¿Qué metáfora utilizo para plasmar qué soy y dónde estoy, para vislumbrar el lugar que ocupo?  

¿Qué recurso plástico puede ser representativo y simbólico? 

Recursos de lo cotidiano

Iniciamos el recorrido con un recurso nuevo y plásticamente original; nos servimos de frutas y verduras para dibujar nuestro paisaje interior. Como el territorio es muy amplio, ocuparlo se convierte en un ejercicio intenso, en un juego cuyo detonante es la proyección de imágenes inspiradoras, la invitación a conformar grupo, y una serie de preguntas específicas:

  • Si fueras parte de un paisaje, ¿QUÉ SERíAS?
  • Si tuvieras que plasmarte con los elementos de que dispones ¿CON QUÉ LO HARÍAS?
  • Y en tercer lugar: ¿DÓNDE TE SITUARIAS?

A partir de ahí, la expresión de cada una se va entretejiendo de modo sutil, surgiendo los interrogantes: ¿hasta qué punto esas construcciones muestran el consciente, subconsciente, o inconsciente de cada una?

Consciente, subconsciente, inconsciente

Básicamente, nuestra mente funciona a tres niveles:

El consciente: el más reconocible y el más pequeño. Abarca: la inteligencia, la mente lógica o racional, el estudio, los pensamientos… Es el que nos permite añadir nuevos conceptos o reformular los que ya tenemos. Es el único nivel reconocido por muchas personas. Si pensamos en un iceberg correspondería a la parte que sobresale de la superficie.

El subconsciente: un nivel algo más profundo y menos evidente. Es el que nos pone en conexión con los recuerdos y las emociones, condicionando nuestras respuestas. Engloba los sentimientos, las diferentes formas de percibir la realidad, nuestros gustos y deseos. Aunque es bastante independiente, podemos acceder a él trayéndolo al consciente y rescatar cierta información. Ante nuestro iceberg correspondería a la parte inmediata a la superficie, en ocasiones oculta y en otras visible.

El inconsciente: es el que está más allá. En nuestro iceberg se situaría a continuación del subconsciente. Es el nivel más primitivo y más grande. Almacena las experiencias vividas por nuestra especie durante millones de años; es el que ha permitido que la información para la supervivencia se automatizara y siguiéramos evolucionando.

Resulta curioso que cuanto más se desarrolla una habilidad de modo consciente, más se vuelve subconsciente y hasta inconsciente…

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