Mi emoción al proyectarme

Con la excusa de Halloween y toda la locura asociada a un evento de origen pagano, más tarde asociado a la religión, y finalmente recuperado por la sociedad de consumo… Planteamos un ejercicio que sigue ahondando en nuestro recorrido emocional y que hoy, utilizando el juego de la máscara y del disfraz, la excusa de la transformación, nos sumerge en un juego de autorreconocimiento y perspectiva, partiendo de ¿quién soy? para aterrizar en ¿quién podría ser?

Es significativo como con trabajos más introspectivos, en ocasiones nos hemos encontrado con deseos, proyecciones de personalidad muy particulares que no siempre se reconocen  cuando el ejercicio se hace visible ante el grupo. Incluso habiendo vínculo y confianza, hay ciertas cosas que no se muestran al otro de manera abierta, mensajes que no obstante quedan desvelados entre gestos e imágenes.

Ante la pregunta de “si no fueras tú, quien desearías ser” sigue una respuesta mayoritaria que se contagia al verbalizarla: “yo no quisiera ser otra persona que yo mism@”. Es muy positiva la afirmación y el auto-empoderamiento, elementos que  impulsaran el tránsito por los recorridos vitales de cada uno y cada una… pero puede haber distorsión. A continuación, ante el nuevo interrogante, se suceden respuestas más variopintas y no obstante reveladoras de la personalidad de cada un@:  “si solamente, durante un día, pudieras ser otro ser ¿quién serías?”. L@s chic@s responden que super héroes y animales. Sería desacertado considerar estas expresiones fuera del contexto en el que se dan, pero no dejan de ser elementos que suman y contribuyen a trazar un retrato de la personalidad, con los anhelos y sueños de cada un@.

 

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