Mapa de afectos. Secretos y confidencias

Un Mapa de afectos puede evolucionar de muchas maneras, iniciarse en modo bidimensional, adquirir 3D, y conformarse como algo en continua evolución, vital y en sinergia con lo importante de lo cotidiano.

Un Mapa de afectos parte de un núcleo común que va integrando en su desarrollo otros tantos núcleos que se superponen y dan sentido al significado que se despliega a partir de él. Si la semana pasada arrancamos con el territorio -tal vez lo más evidente a la hora de dibujar un plano-; esta semana continuamos el trazo en base a las confidencias, pequeñas y grandes cosas que nos unen -que hermanan al grupo-, y que lo hacen único e irrepetible.

Lo que no explico a mis padres ni a casi ningún adulto… lo que no cuento a mis herman@s… lo que ni siquiera escribo en mi diario… o quizá sí. Lo que solo saben mis mejores amigos…

Con el peso que para los adolescentes tienen los espacios y los tiempos “para los secretos”; con todo el valor que supone el aceptar como partícipes de lo propio a compañer@s de taller que no se ha elegido, con los que se ha  generado vínculo, y a los que se ha permitido el acceso a la intimidad; entre tod@s conformamos una ruta.

Una historia como detonante, un espacio acotado de seguridad y confianza, hablar entre susurros, escuchar en silencio respetando los tiempos de cada cual, el leve movimiento corporal suave y dinámico que hace que la piel sea protagonista, el juego espontáneo de manos cercanas y enredadas que se torna plástico, visual y evidente al enlazarlas con un hilo de meandros trazado en verde de apenas 3mm. de espesor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *