Los extremos de la risa

Hacía un tiempo que l@s chic@s se mostraban muy burlones  ante muy variadas situaciones en la escuela, en casa, en el mismo espacio de arteterapia…  Con actitudes de cierto desprecio, reclamando continuamente el que todo fuera divertido y gracioso. Riéndose de todo, de las consignas, de las historias de sus compañer@s, del estado anímico de l@s demás ¡de todo!

Mi demanda tranquila y firme de respeto no acababa de funcionar, la invitación a la toma de consciencia y responsabilidad, tampoco; el: “piensa en lo que estás haciendo y lo que provoca” no nos llevaba a ningún lado; y otras fórmulas más duras e impositivas -no sé si eficaces pero no eficientes-, no formaban parte de mi manera de funcionar, ni de enfocar el arteterapia; Así que  dando vueltas a cómo abordarlo,  se “coló” en mi planteamiento el “si no puedes desde el otro lado, únete a ell@s” y decidí preparar una sesión en la que abordar los extremos de la risa: de la risa burlona, a la risa feliz.

A partir de unos cuantos interrogantes:

¿Cuándo me río? ¿De qué me río? ¿Desde dónde me río? ¿Cómo me río? ¿Porqué me río? ¿Qué pasa cuando me río de los demás? ¿Me burlo? ¿Y cuando se ríen de mí? ¿Cómo me siento? ¿qué “hago” con todas esas sensaciones?…

Abordamos el tema del respeto al otro. La empatía y el hacerse cargo. No es lo mismo reírse del otro, lo que sería la risa enferma, la burla; que reírse con el otro, lo que nos llevaría a la risa sana, la alegría contagiosa.

Hemos utilizado una historia corta como disparador, realizado ejercicios corporales para poder soltar el cuerpo y la voz, y dado rienda suelta al personaje interior de cada uno, el “pequeño clown” a partir de una propuesta de dramatización individualizada.

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