Lo que me sustenta

Cuantas veces nos hemos preguntado: ¿qué es realmente:

  • lo que me sustenta?
  • lo que me sostiene?
  • lo que me hace fuerte?
  • en lo que me apoyo?

Y cuando lo hemos hecho ¿cuántas veces se ha mantenido a lo largo del tiempo?

La imagen de nosotras mismas

Las pequeñas y grandes acciones que nos hacen sentir: útiles, valiosas, reconocidas… que nos devuelven una imagen de nosotras mismas que nos permite apreciar nuestro reflejo, visibilizarlo, traspasarlo, y luego expresarlo plásticamente.

Tras el detonante de una historia, un conjunto de ejercicios corporales enlazados para soltar …abrir los brazos poco a poco, estirar todos y cada uno de mis dedos, con la consciencia en lo que hacemos y en cada parte de mi cuerpo, de lo diminuto a lo más grande… despacito, me voy transformando en algo que me SOSTIENE, en “mi propia percha”. A continuación, desplegamos un caos de retales y jugamos a elegir las telas que nos ayudarán a representar aquello que nos sustenta. Una invitación a indagar en algo inhabitual de identificar y verbalizar desde la mirada preadolescente.

Con lo que me quedo

Algunas niñas revisan con cuidado los pedazos de tela que en un caleidoscopio de formas y colores se extienden sobre las mesas. Las hay exigentes con lo que van a elegir, y las más despreocupadas. Les propongo un ejercicio para decidir con qué es con lo que me quedo, y después la posibilidad de negociar entre ellas intercambiando lo que les ha tocado; una nueva ocasión para entrenar la capacidad de transacción, escucha e intercambio. Y de nuevo la necesidad del acuerdo.

Lo que ocurre mientras tanto

Son edades diferentes, capacidades distintas, trayectorias dispares, caracteres desiguales… eso hace que los ritmos sean muy variados; desde la impaciencia por querer empezar algo ya y acabarlo ya, cuando ni siquiera me he detenido a pensar que quiero hacer y como lo voy a acometer, la irritación cuando no me sale a la primera como yo quiero, porque “no me sale bonito… hasta la satisfacción cuando se logra plasmar lo deseado. Para las que acaban primero, la oportunidad de colaborar con la compañera que va más lenta.

Al final, contemplamos la obra, la observamos y reconocemos como propia. Hay niñas que proponen modificar lo producido, incluso reelaborarlo… cerramos con la reflexión del trabajo realizado, con la búsqueda de significado, con la apreciación y el vínculo.

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