Línea de un sueño II. Poniendo en valor los talentos

Todos y todas tenemos sueños, y precisamente por usar esa palabra parece que van a quedarse ahí, en la alacena de la imaginación. Cuando los sueños se repiten, cuando nos acompañan durante el día, nos impulsan a hacernos preguntas, empiezan a cobrar fuerza y podemos permitirnos”vestirlos” de realidad, es ahí donde nos adentramos en lo que hemos llamado nuestro”objetivo vital”.

Situar nuestro sueño/objetivo vital, y aprender a colocarnos en relación a él, nos permitirá pensar en cómo acometerlo:

¿Puedo lograrlo?

¿Con qué cuento?

¿Qué necesito para conseguirlo?

¿Tenemos un solo sueño/objetivo vital?

¿Somos capaces de determinarlo?

¿Queremos demasiadas cosas y por eso resulta complicado elegir?

¿Qué es lo adecuado? ¿Qué es lo que realmente deseo… lo que YO QUIERO?

En esta primera parte utilizamos el cuento a través de material audiovisual para poder observar la realidad desde otro lugar, desde lo que está”al otro lado” pero que también es posible. Para ello nos ayuda”La cenicienta que no quería comer perdices”, una mirada desde las niñas que han dejado de ser pasivas y toman las riendas de su vida.

A partir de ahí, planteamos el cómo somos, qué cualidades tenemos que nos hacen pensar que podemos ser realistas con nuestro sueño.

Tod@s tenemos talentos y habilidades, y tod@s podemos mejorar nuestras capacidades y adquirir otras nuevas, por eso conocerse a un@ mism@, saber de qué somos capaces, es fundamental para admitir si aquello que tanto deseamos podemos lograrlo.
Utilizamos la ventana de Yohari como elemento de inspiración y desde el juego vamos desgranando cómo nos vemos nosotr@s mism@s y como nos ven l@s demás.

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