Inteligencia Apreciativa y Resiliencia

La posibilidad de fracturarnos o quebrarnos es algo inherente al ser humano, como las probabilidades que tiene una vasija de arcilla de romperse. Por otro lado, al igual que una pieza de barro puede ser recuperada pegando sus trozos, tenemos infinidad de recursos para rehacernos, y si como en el caso de la cerámica, aprovechamos la oportunidad de recomponerla para además, embellecerla, (el Kintsugi es una buena prueba de ello), tendremos una ocasión para transformar la dificultad en oportunidad, lo que se denomina Resiliencia.

Se trata de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas, convirtiendo el valor de la reparación en una manera de salir de la situación traumática.

Para ello, hemos profundizado en algunas claves:

  • Autoconocerse, ser conscientes de nuestros puntos fuertes, descubriendo en nosotras aquellas habilidades que nos hacen destacar en algo, lo que va a impulsar nuestra autoestima.
  • Tener una actitud ante la vida optimista y realista, resaltando lo positivo y siendo conscientes de las carencias.
  • Escuchar de forma activa y empática a aquellos y aquellas que pueden ayudarnos desde la palabra, y desde el corazón.
  • Fomentar la asertividad con una misma y con los y las demás.
  • Aprender a solucionar nuestros propios conflictos formulando preguntas abiertas que nosotras mismas respondamos.

Realmente, podemos elegir convertirnos en aquello que deseamos ser, y alcanzar cualquier meta que nos propongamos. Lo que se conoce como:”Inteligencia Apreciativa“, es decir, aprovechar las posibilidades que tenemos delante; utilizando todas esas habilidades y fortalezas que tenemos, pero que no siempre usamos; algo que empieza por ser trazado (visualizado) como un futuro creativo, ideal y motivador, y también realista y posible.

 

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