Gestionar la frustración

En alguna ocasión alguien me dijo: “Suspender fastidia mucho, pero en el fondo es sano. Ayuda a fijar conceptos. A que te des cuenta de que lo que creías que sabías no lo sabías. Ayuda a que vuelvas a leer las cosas, a rehacer los problemas y tratar de entender lo explicado. No hay ningún trauma en suspender. Es una forma de afianzar el paso hacia el siguiente escalón.” Aquello me hizo reflexionar. La intención era muy buena, pero en aquel momento, y aunque lo comprendí, no logré aceptarlo. Algo que me viene a la mente al pensar en la adolescencia, donde gestionar la frustración es todo un reto.

Educados para ganar

Estamos educados para ganar, para ser los mejores, los primeros y además hacerlo deprisa, rápido y bien; la comida rápida, los videojuegos, los móviles, la televisión… todo va rápido y todo precisa de resultados positivos y ahora. Y eso es muy difícil, y en muchas ocasiones imposible. No sé si tengo un muestreo suficientemente representativo para hacer esta afirmación, pero la gran mayoría de los adolescentes que conozco tienen serias dificultades para abordar la decepción y el “fracaso”, y en la mayor parte de los casos, se hace muy evidente con el rendimiento académico, las evaluaciones y los exámenes.

El contexto educativo en el que les ha tocado formarse no les muestra el camino y las familias tampoco tienen tiempo o herramientas para ocuparse de ello.

Cuando algo no me sale cómo yo quiero: me enfado y me porto mal… me quedo quieta y respiro hondo… me río… (¿???)  lloro de rabia y pego a la almohada…

Pensamiento creativo y confianza

Hemos abordado el manejo de la frustración desde el pensamiento creativo, y la confianza en los procesos y en ellas mismas. Hemos utilizado el mito, a partir de una historia  en la que la paciencia y la confianza eran clave para superar los obstáculos, y donde cuando parecía que el protagonista lo tenía todo perdido, la situación daba un vuelco y gracias a su tesón y a su apuesta, lograba salir airoso.

Hemos utilizado imágenes de Chema Madoz para traspasar la barrera de lo real con imágenes inspiradoras que han propiciado la expresión -collage y ceras-, de nuevas formas de mirar ante lo que en primera instancia nos disgusta o nos descoloca, pero que visto desde una perspectiva diferente arroja otra oportunidad.

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