Espacios para aprender, espacios para crecer, espacios para vivir

Realmente no sé si existen muchos o pocos espacios para vivir el tiempo libre, pero lo que sí detecto es la ausencia de espacios invitadores, atractivos e inteligentes para disfrutar y aprender en nuestro tiempo libre, al menos en lo relativo a niños y adolescentes. Aprender es una aventura apasionante, que para mí tiene que ver con: jugar, experimentar, probar y equivocarte, intentarlo de nuevo, encontrar nuevos caminos ¡vivir!

Pedagogías alternativas

Llevo un tiempo analizando material sobre nuevas formas de creatividad, sobre lo que se está dando en llamar pedagogías disruptivas (me gusta más alternativas), esas que plantean nuevas formas de incorporar conocimiento. En general siempre me he identificado con los procesos que recientemente se denominan de «microrrevolución» y los hago propios en mi día a día, en las pequeñas luchas de lo cotidiano, donde la persistencia es una de las claves y la otra la necesidad de tejer y crecer en conjunto.

Aprender experimentando

Creo que una de las claves del crecimiento personal es el aprendizaje desde lo experimental, porque cuando incorporamos saberes valiosos a nuestra vida nos sentimos mejor, y cuando además “el otro “ reconoce ese aprendizaje, nos pone en valor, e impulsa el que nosotros mismos nos revalorizemos, y entonces, si además logramos transformar el aprendizaje en experiencia significativa, logramos traspasar el umbral de lo estándar para dar un paso más.

Aprendizaje como experiencia significativa

La última sesión de arteterapia la articulamos en dos partes: la primera poniendo en marcha un proceso valorativo por equipos de lo significativa que había resultado la experiencia de nuestra participación en el Certamen «Mil caras de Dulcinea»; y la segunda, abriendo puertas a un trabajo relativo al impacto de lo significativo, combinando la experiencia plástica con la visualización de un corto.

Fruto de la valoración del grupo surgió la percepción del lugar en que tuvo lugar el Certamen como algo extraño y desconocido… La experiencia fue sorprendente y divertida, con muchos nervios antes y durante, en algunos casos también después. De manera unánime valoraron lo que supuso el desplazamiento, las  ganas de alargar la jornada, de prolongar las horas, de jugar allí y extender el juego más allá. Demostrando una vez más que el aprendizaje y el crecimiento personal dependen de variables que sobrepasan lo establecido.

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