Entre la propia auto-expectativa y la ajena

El recorrido realizado partiendo de la esencia de cada una, en esta ocasión fluctúa entre la mirada interna y la externa, la autopercepción y la percepción del otro, lo que espero de mí, y lo que los demás esperan. Lo que hago y cómo lo hago, y la manera en que me sitúo ante la vida y las situaciones por las que me toca transitar.

Del necesario intimismo, presente en un trazo, en unos colores, en cómo vestimos nuestra creación para sustentarla… pasamos a sumergirnos en un ejercicio personal de conocimiento y reconocimiento que desemboca en algo más plural que, desde el plano de lo social conecta con el lugar en el que los demás esperan: cosas, acciones, y actuaciones de mí; cómo me afecta y qué es lo que yo hago con ello.

Y como en un juego de idas y venidas, surge de nuevo la primera persona: lo que yo espero de mí, lo que yo quiero; lo que permite que una vez más, lancemos una mirada al interior, para que la eterna pregunta de quién soy yo, cómo me veo, desvele un sinfín de interrogantes: lo que resalto de mí, lo que disfrazo, lo que oculto... lo que desconozco y no obstante está. Un ejercicio sutil y profundo desde el que vamos desgranando ese crisol de miradas propias y ajenas para primero construirnos de modo independiente, y luego, exponer esa construcción a la mirada del otro.

Arteterapia. Ocupando mi lugar II. Casa San Cristobal

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