El valor de nuestras imágenes internas

Las imágenes que llevamos dentro tienen a menudo información que todavía no identificamos, y pueden dar respuesta a nuestras preguntas, mostrarnos soluciones ante situaciones difíciles, y plantearnos posibilidades nuevas, sorprendentes incluso, para encarar nuestras vidas.

El desarrollo evolutivo, el carácter y la problemática, tienen reflejo en la expresión artístico-creativa, por realizarse en un marco de seguridad que facilita la espontaneidad, y debido a que por su propio lenguaje simbólico se emparenta con el inconsciente.


Nuestros Ares y Afroditas. Foto Propia

Según el nivel de desarrollo y problemática de la persona, el trabajo con la expresión artística incidirá en un aspecto o en otro:

– En la reconstrucción interna, como auto-representación, el sujeto se ve reflejado en aquello que ha realizado.
Amplía la capacidad de darse cuenta y ayuda para integrar diferentes formas de pensamiento y acción.
– Requiere y propicia la concentración.
Mejora del autoconcepto y la autoestima a través del dominio de los materiales y de la capacidad de hacer.
– Puede ayudar a acceder a las capas más profundas de la psiquis con la liberación de material inconsciente.
– Como apoyo en tratamientos, facilita el establecimiento del vínculo terapéutico, potencia la comunicación, y puede ser un vehículo para encuadrar y concretar conflictos, y gestar alternativas.
En Dinámicas grupales, ayuda a evidenciar alianzas de subgrupos y conflictos de poder, a estimular habilidades sociales (pactos y compromisos)…

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