El lugar de la CONFIANZA

Cuando Orfeo marcha al Hades a recuperar a su amada, no le queda otra opción que aceptar la prueba de confianza de no mirar hacia atrás mientras conduce a Eurídice al mundo de los vivos. Todo el recorrido confía, percibe su aliento, siente su presencia. Al final, Orfeo no puede resistir, y vuelve el rostro justo cuando ella es bañada por el primer rayo de sol.

Los dioses castigaron duramente lo que consideraron una muestra de desobediencia. No dejo de preguntarme si no fueron excesivamente injustos o torpes, y confundieron la falta de confianza con la impaciencia, o el amor desesperado…

El mito de Orfeo y Euridice nos ayuda a adentrarnos en el núcleo de la actividad.




Siempre he creído que las relaciones entre personas han de basarse en la confianza, y éstas en el respeto a uno/a mismo/a, y a los demás. Para algunas cosas tengo muy mala memoria, de modo que suelo olvidar lo que me hace daño o no me gusta… eso ha supuesto que cuando alguna vez he percibido la deslealtad de alguien, en un primer momento me ha dolido, pero si he amado de verdad, he vuelto a confiar. Supongo que alguna vez ha habido un punto de no retorno en el que la confianza se agota y cambiamos de rumbo.

Recientemente leí algo que venía a decir: La confianza es una especie de apuesta que consiste en dejar de inquietarse del no-control, del otro y del tiempo. Y esto me hizo reflexionar, porque quizás en ocasiones, sin darnos cuenta queremos controlar tanto las situaciones, las reacciones… que dejamos de apostar, o apostamos con demasiada inquietud.

Con el paso del tiempo tomo consciencia que quizás no confiamos todo lo que debiéramos en nosotros mismos, y a partir de ahí se desencadena”la bola de nieve”…

Cuando abordamos en el grupo nuestra relación con la confianza, surgen mil ideas asociadas a las personas que nos la generan, a las sensaciones que ello provoca, y a los actos que precisan de confianza. Es significativa la coincidencia de algunas palabras, y muy representativo el testimonio de cada participante.

En un momento dado, el juego nos permite entregarnos a la confianza en nosotras mismas y en la compañera, primero la intención, luego la voluntad. Al final es un ejercicio simbólico y divertido, que que facilita el contacto y la expresión.


El Twistter de la CONFIANZA. ARTETERAPIA en CASA SAN CRISTOBAL

 

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