El castigo de Tántalo


Hijo de Zeus y de la oceánide Pluto, Tántalo era el rey de Lidia. Tras ser invitado por Zeus a la mesa del Olimpo, robó una parte de néctar y ambrosía que repartió entre sus amigos además de presumir de los secretos que había conocido en aquel festín…

Más tarde, para corresponder a los dioses les invitó a un banquete. Cuando la comida escaseaba, decidió ofrecer a su hijo Pélope, lo descuartizó, lo coció, y los sirvió a los invitados. Los dioses, que habían sido advertidos, evitaron comer aquello. Sólo Démeter, muy triste por la pérdida de su hija Perséfone, «no se percató de lo que era» y se comió el hombro izquierdo de Pélope. Al darse cuenta, Zeus ordenó a Hermes que reconstruyera el cuerpo del muchacho y lo volviera a cocer en un caldero mágico, sustituyendo su hombro por uno forjado por Hefestos a base de hueso de delfín. Las moiras le dieron vida de nuevo y así obtuvo nuevas cualidades.

Después de muerto, Tántalo fue eternamente torturado en el Tártaro, su castigo consistió en estar en un lago con el agua a la altura de la barbilla bajo un árbol de ramas bajas repletas de frutas. Cada vez que Tántalo, desesperado por el hambre o la sed, intentaba tomar una fruta o sorber algo de agua, éstos se retiraban inmediatamente de su alcance. Además sobre él había una enorme roca oscilante que amenazaba con aplastarle…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *