Angustia y Ansiedad

Algun@s chavales ya habían aludido a la dificultad que tenían en abordar situaciones que les provocaban estados de angustia. Otros  se habían referido a circunstancias incontroladas que remitían a lo que reconocían como ansiedad. Hablamos de ambas sensaciones, las identificamos y nos dimos cuenta que, si bien son manifestaciones muy relacionadas, no siempre van de la mano.

La angustia con su tendencia a la tristeza, la pena y la desolación, a menudo acompañada de un miedo impreciso, se sitúa más cerca de la depresión. La ansiedad, podría explicarse como una señal de alerta que advierte de un peligro, y abordada de modo adecuado permite tomar medidas frente a la amenaza (es decir, frente al peligro). La angustia es paralizante, y la ansiedad se caracteriza por la agitación y el nerviosismo.

Identificar las sensaciones

Las formas de  identificar ambas sensaciones están, a veces, muy relacionadas; cuando surge alguna de estas “señales”: preocupación, estrés, nervios, tristeza, depresión, temor, miedo a volverme loc@, pánico, palpitaciones, sudores, indecisión, dolores de cabeza, opresión en el pecho, molestias gástricas… podría plantearme si estoy viviendo una situación de angustia o ansiedad.

A partir del aterrizaje en ese lugar de la mente que nos hace tener pensamientos y comportamientos sin que nos demos cuenta, hemos localizado esas situaciones que a cada uno nos genera alguno de estos estadios, en ocasiones muy levemente, y otras con más fuerza. Y lo hemos trasladado al collage:

Expresiones de angustia /ansiedad a través del collage

Después hemos hecho una serie de ejercicios corporales para poder abordarlas, concediendo importancia al hecho de “soltar” y a los modos de hacerlo. Insistiendo en  la importancia de prevenir: con el ejercicio periódico, la respiración pausada, y la práctica de técnicas de relajación.

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